El camino desaparece al llegar al río, pero la excursión no termina allí. A partir de ese punto toca avanzar con el agua por los tobillos, buscar apoyo entre las piedras y seguir el cauce hasta que una poza obliga a dejar de caminar y nadar unos metros. Más adelante el agua vuelve a perder profundidad y la progresión continúa entre paredes de roca que apenas dejan entrar el sol.Eso es, a grandes rasgos, lo que propone el aquatrekking, una modalidad que en España suele presentarse también como senderismo acuático: progresar por recorridos fluviales donde esta práctica esté permitida y las condiciones sean adecuadas, combinando tramos a pie con otros dentro del agua. Especialmente atractiva durante el verano, permite internarse en gargantas, estrechos y pozas siguiendo el propio curso del agua.En The Narrows, en el Parque Nacional de Zion (Utah), el senderismo discurre directamente por el cauce del río Virgin entre las enormes paredes del cañón.PexelsModalidadEntre el senderismo y el barranquismoAquatrekking, senderismo acuático, river trekking o randonnée aquatique. La terminología cambia según el país e incluso según quién organice la actividad, y no existe una frontera completamente nítida entre algunas de estas modalidades. En general, todas comparten una idea: progresar siguiendo un río mediante tramos a pie, pequeños destrepes y, cuando la profundidad lo exige, natación.La diferencia con el barranquismo está sobre todo en el componente técnico. El canyoning puede combinar marcha y natación con saltos, toboganes, destrepes, rápeles y otras técnicas con cuerda. En el aquatrekking se buscan normalmente itinerarios donde estas maniobras no son necesarias y la progresión resulta más sencilla. Eso no significa que sea un «barranquismo fácil»: una garganta aparentemente tranquila puede plantear dificultades importantes dependiendo del caudal, la temperatura del agua o las posibilidades de abandonar el recorrido.Senderistas recorren The Narrows, el espectacular desfiladero excavado por el río Virgin en el Parque Nacional de Zion, Utah.Wikimedia Commons / Dominio públicoExperienciaCuando el río se convierte en caminoUna de las particularidades del aquatrekking es que cambia la manera de observar el paisaje. Desde el interior del cauce, las paredes parecen más altas, aparecen pequeñas cavidades invisibles desde el sendero y se atraviesan pozas y estrechos a los que difícilmente se accedería caminando por tierra.Francia cuenta con una larga tradición de randonnée aquatique. Uno de sus escenarios más conocidos son las Gorges du Verdon, donde la propia oficina de turismo presenta el aqua-trekking como una actividad que combina marcha, flotación y natación y que se realiza acompañada por guías. Las condiciones del caudal determinan además cuándo puede practicarse.En España, el aquatrekking o senderismo acuático aparece también en la oferta de diferentes operadores de turismo activo, especialmente en zonas de montaña con tradición de actividades en barrancos y cauces. Los Pirineos y el entorno de la Sierra de Guara son algunos de los territorios donde resulta más fácil encontrar este tipo de propuestas, junto con actividades similares en otros puntos de la Península. La presencia de empresas y guías especializados permite al interesado buscar un recorrido adecuado sin tener que decidir por su cuenta en qué río puede o no practicarse.En los itinerarios reconocidos y donde la actividad está permitida, avanzar por el agua, atravesar pequeñas pozas y recorrer una garganta sombreada proporciona una experiencia muy distinta a la de seguir un camino convencional. En pleno verano añade además un elemento evidente: buena parte de la actividad transcurre dentro del agua.CaudalParece sencillo hasta que cambia el caudalLas condiciones de un río pueden cambiar con mucha más rapidez que las de un sendero. El mismo paso que permite caminar tranquilamente con agua por las rodillas puede resultar impracticable con mayor caudal, y una corriente aparentemente moderada adquiere mucha más fuerza de la que parece cuando obliga a mantener el equilibrio sobre piedras mojadas.Por eso la información previa resulta esencial. Antes de comenzar hay que conocer la dificultad del recorrido y comprobar el caudal, las precipitaciones recientes, la meteorología y posibles desembalses, además de saber por dónde puede abandonarse el río. En el Verdon, por ejemplo, la oficina de turismo especifica que la actividad acuática se realiza cuando no hay desembalses o cuando el caudal presenta condiciones suficientemente tranquilas.Una crecida transforma por completo Cataract Gorge y muestra la fuerza que puede alcanzar el agua dentro de un desfiladero.Aaroncrick / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0La previsión meteorológica merece especial atención. No basta con comprobar si lloverá exactamente donde comienza la excursión. Una tormenta intensa aguas arriba puede provocar una crecida rápida del río kilómetros después, incluso aunque sobre nuestra cabeza todavía luzca el sol. El aumento del caudal y de la velocidad del agua puede transformar en poco tiempo un tramo aparentemente sencillo. Entrar en una garganta cuando existe riesgo de tormentas en la cuenca resulta especialmente delicado si las paredes dificultan encontrar una salida rápida.EquipoMoverse dentro del agua cambia el equipoLas zapatillas ligeras que funcionan perfectamente en un sendero seco pueden ofrecer muy poco agarre sobre roca mojada. Un calzado adecuado, con buena sujeción y una suela preparada para este terreno, se convierte en una pieza básica cuando buena parte de la jornada transcurre dentro del cauce.La temperatura del agua y la duración de la actividad determinarán además la necesidad de utilizar neopreno. En determinados recorridos se emplean también casco y ayuda a la flotación, mientras que teléfono, documentación o cualquier objeto que deba permanecer seco necesita protección estanca. En el Verdon, por ejemplo, las actividades organizadas incluyen neopreno, casco y chaleco de flotación entre el equipo proporcionado.Barranquistas avanzan por el agua equipados con neopreno y casco en las Gorges de Galamus, en Francia.Inextremis Aventura / Wikimedia CommonsSaber nadar con seguridad es otro requisito importante. Aunque algunos recorridos apenas cubren por encima de las rodillas, otros obligan a atravesar pozas donde no se hace pie. Antes de comenzar hay que conocer qué encontraremos y no asumir que «senderismo acuático» significa caminar siempre por aguas poco profundas.RegulaciónUn cauce accesible no siempre es un cauce permitidoConocer el recorrido antes de entrar es tan importante como conocer su longitud. En una garganta, las paredes pueden impedir abandonar el cauce durante largos tramos y la corriente puede hacer que regresar en sentido contrario resulte mucho más complicado que avanzar. Conviene identificar previamente accesos, salida final y posibles escapes intermedios.La existencia de un acceso físico a un cañón no implica que esté permitido recorrerlo: cierres, restricciones ambientales o riesgos puntuales pueden limitar el paso.Wing-Chi Poon / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0Hay además una cuestión que no debe darse por supuesta: que un río, una poza o un lago sean accesibles no significa que esté permitido entrar en ellos. Algunos espacios naturales protegidos restringen el baño, el barranquismo y otras actividades acuáticas para preservar hábitats sensibles, mientras determinados cauces pueden estar sujetos a regulaciones específicas. Antes de plantear un recorrido hay que comprobar la normativa vigente y optar por itinerarios reconocidos para esta actividad.Para quien no conoce el río o se inicia en el aquatrekking, realizar el recorrido con un guía permite interpretar caudales, pasos y dificultades que sobre un mapa pueden pasar desapercibidos. También facilita una primera aproximación a la actividad con el material y el recorrido previamente definidos.VeranoOtra manera de recorrer la montaña en veranoEl aquatrekking tiene algo de senderismo, algo de natación y, en sus versiones más aventureras, cierta proximidad al barranquismo. Su principal particularidad es que permite recorrer desde dentro un paisaje que habitualmente observamos desde la orilla y seguir durante unas horas el curso natural del agua.Una pasarela suspendida permite adentrarse en Corrieshalloch Gorge, en las Highlands de Escocia, y contemplar el desfiladero desde una perspectiva diferente.Victuallers / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0Durante los meses cálidos, cuando una larga ladera expuesta al sol puede resultar poco apetecible, los itinerarios autorizados de aquatrekking en ríos y gargantas ofrecen otra posibilidad para disfrutar de la montaña. Las condiciones del agua, sin embargo, determinan en buena medida la dificultad. Conocer el recorrido, comprobar la regulación, consultar la meteorología y valorar el caudal son cuestiones que deben resolverse antes de entrar en el río.
Aquatrekking, la aventura que convierte ríos y gargantas en senderos de verano
Esta modalidad combina tramos a pie y a nado por recorridos fluviales autorizados, y gana adeptos como una forma diferente y refrescante de descubrir la montaña en verano









