A.S/TRESBActualizado Jueves,

agosto

07:04A finales de agosto, despu�s de encadenar jornadas maratonianas de playa, apetece cambiar la arena y las sombrillas por un camino entre vegetaci�n y un ambiente algo m�s fresco.El interior de Tarragona ofrece ese cambio de escenario en las Monta�as de Prades, una zona de Catalu�a en la que el paisaje aporta otra forma de pasar el d�a al aire libre. Es una oportunidad para salir de la rutina costera y disfrutar de la naturaleza desde otra perspectiva.Esta es la mejor ruta con cascada en Tarragona para huir del calorEsa alternativa se encuentra en Farena, un n�cleo de Mont-ral desde el que parte la ruta circular hacia el Toll de l'Olla, una poza del Brugent situada junto a un salto de agua. El itinerario tiene 5,35 kil�metros, 143 metros de desnivel positivo y unas dos horas de duraci�n, cifras que ofrecen una excursi�n de dificultad baja para quienes suelen caminar por senderos.El terreno, pese a esa calificaci�n, alterna caminos, pistas forestales y peque�os sectores de asfalto, mientras la se�alizaci�n vinculada en parte al PR-C 20 ayuda a mantener el rumbo. La mayor precauci�n llega al descender hacia la poza, donde una roca inclinada y el suelo suelto exigen calzado con buena adherencia. Durante el verano tambi�n conviene salir temprano o elegir un d�a laborable, ya que el Toll de l'Olla atrae a multitud de ba�istas durante la temporada alta.De Farena al Toll de l'Olla: la ruta de dificultad f�cil para disfrutar del paisaje de las Monta�as de PradesAl dejar atr�s las �ltimas casas de Farena, la ruta recorre unos metros de la carretera hacia Capafonts y se desv�a a la derecha por el camino de los Freginals. La senda avanza hacia el Mas d'en Toni y, poco antes de alcanzar la mas�a, gira a la izquierda para descender al Brugent. Tras cruzar el r�o por un puente, una breve derivaci�n conduce al Toll de la Pastera, la primera poza del recorrido.De vuelta al camino principal, el sendero bordea el Pla del Mas d'en Bella y desemboca en el Toll de l'Olla, donde el Brugent forma una cascada sobre una cubeta excavada en la roca. La pendiente dificulta el acceso hasta el agua, por lo que conviene bajar despacio y descartar los saltos, ya que la profundidad cambia con el caudal. Alrededor de este paraje pervive la leyenda de Farebona, una curandera a la que la tradici�n atribuye la creaci�n de una gran olla de piedra durante una epidemia del siglo XVII.A partir de la poza comienza el regreso por una pista forestal paralela al Brugent, que lleva hasta la carretera de Farena a Capafonts y al cercano desv�o de la Font Fresca. Despu�s de cruzar otra vez el r�o, la Font Calenta marca la �ltima parada antes de alcanzar Farena por otro acceso. All�, las casas de piedra conducen hasta la iglesia rom�nica de Sant Andreu, que conserva la decoraci�n mural realizada por Anton Catal� Gomis en 1946.C�mo llegar y qu� ver en los alrededores de FarenaEl car�cter apartado de Farena convierte el coche en la opci�n m�s pr�ctica para llegar. Desde Tarragona, los 40 kil�metros hasta el pueblo se recorren en unos 40 minutos, mientras que desde Barcelona son 121 kil�metros y alrededor de una hora y 35 minutos. En ambos casos, el acceso pasa por la C-14 y La Riba antes de adentrarse en la TV-7044, una carretera estrecha y con bastantes curvas.Una vez en Farena, el veh�culo debe dejarse en la zona habilitada a la entrada, que sirve tambi�n como punto de partida de la caminata. Los fines de semana de verano puede llenarse pronto, por lo que comenzar temprano facilita el estacionamiento y reduce la exposici�n al calor. Antes de salir tambi�n conviene consultar la previsi�n y el nivel del Pla Alfa, ya que el riesgo de incendio puede comportar restricciones temporales en las �reas forestales de Catalu�a.Despu�s de completar el recorrido, la jornada puede continuar en Mont-ral, donde la iglesia rom�nica de Sant Pere ad Vincula corona el n�cleo y ofrece vistas de las Monta�as de Prades. Otra posibilidad es acercarse a Capafonts, que re�ne 53 fuentes y da acceso a la Font de la Ll�driga, lugar de nacimiento del Brugent.Tras varias semanas marcadas por la playa, Farena ofrece una alternativa de interior que mantiene el agua como parte de la jornada y cambia por completo el paisaje.