La comisi�n de Libertades del Parlamento Europeo; el Grupo de Estados contra la Corrupci�n; el Banco de Espa�a; el Banco Mundial y un buen n�mero de organismos econ�micos y jur�dicos alertan desde hace varios a�os del creciente deterioro de la calidad institucional en Espa�a y su impacto directo en la confianza democr�tica de la ciudadan�a.La degeneraci�n de la arquitectura institucional es ya un problema de primer orden en esta recta final de legislatura, un problema que ha estallado en toda su plenitud con el choque abierto entre el poder Ejecutivo y los otros dos poderes del Estado: el Legislativo y el Judicial. Una guerra sin cuartel que se inici� tras las elecciones de 2023 y que se ha ido intensificando hasta llegar a un momento cr�tico envenenada por la corrupci�n.El Gobierno emprende as� los �ltimos meses de mandato atrincherado frente a un Parlamento en el que ya no cuenta con un apoyo mayoritario, arrastrando tres ejercicios sin Presupuestos, adoptando decisiones mediante la figura del decreto ley para sortear el debate, cercado por las investigaciones judiciales, presionado por socios minoritarios decididos a exprimir su debilidad y moviendo peones afines en todos los frentes para tratar de blindarse prolongando hasta el l�mite una legislatura que solo ahonda ya en la extrema polarizaci�n y divisi�n del pa�s.Los primeros pasos de esta etapa de confrontaci�n se dieron hace tres a�os cuando tras las elecciones del 23-J, Pedro S�nchez enterr� sus principios constitucionales por los siete votos que le faltaban para seguir en el poder pese a haber perdido en las urnas. Lo logr� a cambio de conceder a los condenados del proc�s una amnist�a de la que, apenas unos d�as antes, abominaba.La amnist�a fractur� no s�lo a la clase pol�tica, tambi�n a la Justicia y lo que es peor, a la sociedad. Para apuntalar ese pacto con el independentismo que, incluso en las filas del socialismo cl�sico, se tach� de antinatura, S�nchez coloc� una primera ficha en el tablero para embridar un Parlamento que, por su fragmentaci�n, ya preve�a territorio pantanoso.Con la mayor�a constituida con Sumar, situ� en la presidencia del Congreso a Francina Armengol. Fue un primer gesto hacia nacionalistas e independentistas que vieron en ella a una defensora de la tesis del Estado como un ente plurinacional y un rodamiento engrasado para imponer en el Legislativo las necesidades del Ejecutivo y sus propias presiones.Armengol satisfizo de saque estas aspiraciones promoviendo, antes incluso de que el Pleno lo aprobara, el uso de las lenguas cooficiales en la C�mara. Fue su decisi�n inaugural. Su labor al frente del Congreso ha provocado el choque con la oposici�n por retorcer y obviar el Reglamento ejerciendo como correa de transmisi�n del inter�s gubernamental.Jugar con los tiempos para aplazar comparecencias inc�modas; vetar enmiendas e iniciativas arriesgadas para el Gobierno; paralizar las proposiciones de ley procedentes del Senado para evitar su previsible aprobaci�n; aprovechar los discursos institucionales para abonar la propaganda de la Moncloa e incluso impedir debates y votaciones que evidenciar�an la debilidad de un presidente que no cuenta ya con el apoyo mayoritario del Parlamento... son algunos ejemplos de su mandato. Nunca como en estos tres a�os el Congreso se ha visto involucrado en tantos conflictos de atribuci�n de competencias con la otra C�mara que representa la soberan�a nacional dominada, porque as� lo decidieron las urnas, por la oposici�n, y que S�nchez ha decidido no pisar por considerarla terreno hostil.En estas condiciones, el Parlamento encara el final de mandato sin haber debatido ni aprobado unos Presupuestos, sin haber celebrado un solo debate sobre el estado de la Naci�n y sometido a la tiran�a del real decreto ley, que cercena el derecho a la discusi�n y enmienda de los grupos parlamentarios. El deterioro del Parlamento, convertido en cuadril�tero de lucha libre ha sido progresivo pero dio un salto cualitativo en septiembre de 2024 cuando S�nchez afirm� ante el Comit� Federal del PSOE su decisi�n de gobernar �con o sin el concurso del Poder Legislativo�.Jordi Rodr�guez Virgili, doctor y profesor de Comunicaci�n Pol�tica en la Universidad de Navarra, sostiene que el deterioro es claro, con una �deriva del sistema parlamentario hacia el presidencialismo y una utilizaci�n partidaria de las instituciones del Estado�. Esto, afirma, �lleva a difuminar la distinci�n entre Gobierno y Estado�. En su opini�n, es dif�cil establecer el momento en el que todo empez�. �Suele ser�, explica, �un proceso de degradaci�n, pero se hace evidente cuando el presidente dice que est� dispuesto a avanzar con o sin el apoyo del Parlamento, algo que no puede ser en un sistema parlamentario�.Cuando S�nchez pronunci� esta frase, sin haber llegado al ecuador de la legislatura, el Gobierno ya hab�a situado peones en otras instituciones, algunos de ellos desde la legislatura anterior y otros, en la actual. Ah� figuran Jos� F�liz Tezanos, ex miembro de la Ejecutiva del PSOE, al frente del CIS; Beatriz Corredor, ex ministra de Vivienda, en cabeza de Red El�ctrica; Pedro Saura, ex secretario de Estado, al mando de Correos; Mariano Moreno, presidente de Enusa; Jos� Luis Escriv�, ex ministro de Seguridad Social, como gobernador del Banco de Espa�a; Bel�n Gualda, ex alto cargo de la Junta de Andaluc�a con el PSOE y ahora presidenta de la SEPI; Maurici Lucena, ex portavoz socialista en el Parlament, presidente de Aena o Mercedes Gonz�lez, ex secretaria general de los socialistas madrile�os y ahora directora general de la Guardia Civil imputada.Rodr�guez Virgili apunta: �La crisis de institucionalidad se ve en la falta de neutralidad, en la subordinaci�n de organismos p�blicos e incluso empresas a los intereses del Gobierno. Se puede decir que siempre ha sido as�, pero ahora incluso se pone a personas sin siquiera la necesaria capacitaci�n�. Para �l, la instituci�n m�s afectada es el Parlamento, pero tambi�n cita otras como el CIS, �que ha perdido toda la credibilidad� o RTVE, �con un claro sesgo gubernamental�, e incluso las ruedas de prensa del Consejo de Ministros �utilizadas para atacar al adversario o a presidentes auton�micos olvidando que se es Gobierno de todos los espa�oles�.El Poder Judicial tampoco ha salido indemne. Ah� est� el nombramiento en enero de 2023 de C�ndido Conde-Pumpido, ex fiscal general del Estado con Zapatero, al frente del Tribunal Constitucional con el voto de todos los autodenominados progresistas, y tambi�n el de �lvaro Garc�a Ortiz, en agosto de 2022, como Fiscal General del Estado, condenado por revelaci�n de secretos y sustituido por Teresa Peramato. Conde-Pumpido y Garc�a Ortiz han sido los dos puntales del sanchismo en la Justicia.El Tribunal Constitucional se ha constituido en una suerte de instancia de casaci�n frente a las sentencias del Supremo, enmendando la plana, por ejemplo, en el caso de los ERE y avalando la amnist�a en contra de las condenas del m�s alto tribunal. En su discurso de toma de posesi�n al frente del TC, Conde-Pumpido recalc� que �la Constituci�n no permite ni la secesi�n, ni la independencia, ni la autodeterminaci�n�; despu�s, apoy� el borrado de los delitos cometidos en el marco del proc�s.Por su parte, la fiscal�a general dilapid� con Garc�a Ortiz su marchamo de independencia hasta convertirse en el brazo ejecutor, y defensor, de los socialistas encausados y de los familiares del presidente del Gobierno.Este tablero de piezas bien situadas se ha visto, adem�s, contaminado por los esc�ndalos de corrupci�n, ante los que jueces y tribunales han emprendido, pese a los ataques indisimulados del poder, profundas investigaciones. La lista de imputados relacionados con el PSOE, el Gobierno y el entorno familiar de Pedro S�nchez se cuenta por decenas. La corrupci�n es ya el reactivo clave que mina la arquitectura institucional, envenena la confianza de los ciudadanos en la democracia e inocula toxicidad en cualquier debate hasta convertirlo en una guerra encarnizada.La catedr�tica de Comunicaci�n Pol�tica de la Universidad Complutense, Mar�a Jos� Canel, hace un planteamiento original. Sostiene que es el lenguaje la instituci�n m�s deteriorada y �de ah� todo lo dem�s�. La profesora se�ala, como Le�n XIV, que las palabras �se han convertido en un arma�. �En el Parlamento�, a�ade, �ya no hay un espacio com�n. Se ha perdido la precisi�n sem�ntica y todo es urgente, hist�rico, grav�simo, conspiraci�n, bulo. Todo se nombra conforme a los extremos. La postverdad no es s�lo mentir sino impedir analizar bien los datos o construir escenarios ficticios fuera de la realidad�.Adem�s, dice, �ha desaparecido la escucha�. �No interesa lo que dice la otra parte. En el Parlamento no se delibera, se escenifica un combate; en la Justicia se hace un an�lisis partidista no de lo que se juzga; en el Ejecutivo se pasa de la comunicaci�n p�blica a la propaganda y todo se convierte en relato y en los partidos se pasa a la identidad enfrentada al otro�. A ello a�ade la erosi�n de la Administraci�n que �deja de estar al servicio del ciudadano para estarlo en favor de l Gobierno�. Todo esto, en su opini�n, �s�lo se puede revertir si se es consciente de que hay que desarmar las palabras y establecer pautas de di�logo y escucha�.Canel insiste en la importancia de las palabras, en c�mo se las puede utilizar para travestir la verdad y cita como ejemplo la frase de S�nchez cuando asegur�: �Yo no miento, cambio de opini�n�. O cuando afirma: �La pregunta no es si voy a seguir, sino c�mo no voy a seguir�Y concluye: �Cuando se deteriora el lenguaje, el Congreso se convierte en un plat�; la Justicia, en una facci�n;el Gobierno, en una campa�a; los partidos, en trincheras y los ciudadanos, en espectadores cada vez m�s enfadados�.Francina Armengol fue la primera pieza que movi� Pedro S�nchez tras armar una mayor�a dispuesta a apoyar su investidura. Situada al frente del Congreso, la tercera autoridad del Estado ha desempe�ado su labor siempre atenta a las necesidades del presidente poniendo as� al Legislativo, en m�ltiples ocasiones, al servicio de La Moncloa. Bajo su mandato han proliferado los choques con los grupos de oposici�n y sobre todo con el Senado, la c�mara dominada por el PP, que S�nchez desprecia y cuyas iniciativas, Armengol hace todo lo posible por frenar.TRES PUNTALES DEL SANCHISMOEl GARANTE. Preside el Tribunal Constitucional y la oposici�n le reprocha ser el aval que adec�a la Carta Magna a la necesidad del Gobierno.EL FILTRADOR. Fiscal General de 2022 a 2025 nombrado por S�nchez. Dej� el cargo tras ser condenado por el TS por revelaci�n de secretos.EL VIDENTE. Al frente del CIS ve lo que nadie m�s aprecia. Sus sondeos siempre vaticinan el triunfo arrollador de su partido, el PSOE.
El deterioro institucional sobre todas las cosas: las palabras como armas de destrucci�n
La comisi�n de Libertades del Parlamento Europeo; el Grupo de Estados contra la Corrupci�n; el Banco de Espa�a; el Banco Mundial y un buen n�mero de organismos econ�micos y...







