Fortalecer las instituciones democráticas y evitar las interferencias externas e internas es clave en el funcionamiento regular del Estado de derecho
Desde finales del siglo XX, en Europa, debido a una acción más autónoma del poder judicial y a una mayor conciencia cívica sobre la necesidad de fortalecer la independencia de jueces y fiscales, el escrutinio del funcionamiento del Estado, sus funcionarios y sus instituciones se ha vuelto más eficiente....
Esto ha llevado a una creciente intervención del poder judicial y de los ministerios públicos en la investigación y enjuiciamiento de todo tipo de delitos, así como de todos los actos ilegales que permiten a quienes los cometen ocultar su responsabilidad política y cívica.
Se han realizado muchos esfuerzos a nivel nacional y europeo para encontrar soluciones adecuadas que fortalezcan los poderes judiciales y jurisdiccionales, capaces de detener y castigar a quienes han cometido delitos, sin erosionar gravemente los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos.
Este enfoque implicó necesariamente la despolitización de los órganos de gobierno autónomos del poder judicial, con el fin de evitar que quienes abusan del poder influyan directa o indirectamente en las iniciativas procesales y decisiones específicas de jueces y fiscales. En ese esfuerzo común se encuentran la mayoría de los países de nuestro entorno.








