Recientemente el Tribunal Supremo ha afirmado que la corrupci�n socava la democracia y erosiona la confianza de los ciudadanos, lo que, en consecuencia, desde mi perspectiva, tambi�n lastra el progreso y la prosperidad futura de nuestro pa�s. Todo ello en un entorno en el que a los problemas estructurales que definen a la econom�a espa�ola en la �ltima d�cada se superpone la definici�n de una nueva era de grandes transformaciones geopol�ticas y tecnol�gicas, que requieren de una clara estrategia consensuada, realista y alineada con los intereses comunes de los espa�oles y de los europeos.La inestabilidad pol�tica, los casos de corrupci�n o la incapacidad de presentar unos presupuestos generales desde 2023 se habr�an traducido en un adelanto electoral en las democracias consolidadas de Europa. Por ello, la situaci�n que atraviesa nuestro pa�s representa una anomal�a, que erosiona la marca pa�s, dilata las inversiones o retrasa las reformas necesarias para dar respuesta al deterioro que sufren algunas de las infraestructuras cr�ticas de nuestro pa�s, al problema del acceso a la vivienda o a la necesidad de adaptar el modelo educativo a la revoluci�n tecnol�gica sin precedentes que representa la IA.En este sentido, Espa�a no ha estado presente en las grandes cumbres que han tenido lugar para definir cuestiones estrat�gicas para el continente europeo, la �ltima, la realizada por Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia para definir el marco de defensa com�n ante la redefinici�n de las prioridades de EEUU en la OTAN. Asimismo, el Banco de Espa�a ha resaltado en su �ltimo informe que el d�ficit estructural de viviendas alcanza 750.000 inmuebles, constatando que esta escasez de oferta limita la formaci�n de nuevos hogares y, en consecuencia, la pervivencia de un modelo de crecimiento econ�mico cuya piedra angular es el equilibrio intergeneracional. Todo ello en una coyuntura en la que el desarrollo y el despliegue de la IA tambi�n generan retos e inc�gnitas sobre c�mo quedar� configurado el mercado laboral en los pr�ximos a�os.Y en un contexto global en el que –seg�n el �ltimo dato disponible de la OCDE– en abril la tasa promedio de desempleo juvenil (15 a 24 a�os) aument� ligeramente a un 11,4%, y alcanz� un registro de doble d�gito en aproximadamente dos tercios de sus Estados miembros. Los mayores niveles de desempleo juvenil se alcanzaron en Suecia (24,6%), Espa�a (23,7%) y Finlandia (22,4%), mientras que la menor tasa se observ� en Jap�n (3,6%). Al mismo tiempo que, a pesar de esta elevada dispersi�n y de que algunas econom�as avanzadas presentan elevados niveles de desempleo juvenil, la tasa de China super� en cinco puntos porcentuales el promedio del G-7 (10,6%). Este diferencial constata c�mo sus �ltimos planes quinquenales, centrados en impulsar su liderazgo tecnol�gico frente a EEUU, han acelerado un modelo de crecimiento en forma de K. Es decir, el dinamismo de la actividad industrial de los sectores de mayor valor a�adido y vinculados al desarrollo de la IA contrasta con las crecientes incertidumbres que afronta la estabilidad del empleo de las empresas manufactureras tradicionales, que se muestra m�s expuesta a las consecuencias de su prolongada crisis inmobiliaria o a la aton�a de su demanda interna.As�, la estrategia IA+ del Gobierno chino, basada en impulsar una pol�tica industrial para integrar las tecnolog�as disruptivas en la econom�a de la potencia asi�tica, est� impulsando la producci�n de las manufactureras esenciales en la construcci�n de la infraestructura cr�tica de la IA, as� como de equipos el�ctricos, ordenadores o semiconductores, entre otros. Todo ello se encuadra en un contexto en el que el marco �Computaci�n+ Conectividad +Energ�a� prioriza la inversi�n hacia los sectores claves fijados en el XV Plan quinquenal 2026-2030, en detrimento del desarrollo de un Estado de Bienestar real que permitir�a elevar la confianza de los hogares chinos o alcanzar una mayor convergencia socioecon�mica.No obstante, las autoridades econ�micas chinas tambi�n han tomado conciencia del reto que representan para la estabilidad socioecon�mica los elevados niveles de desempleo juvenil y el impacto de la IA sobre el mercado laboral a corto y medio plazo.Por un lado, China ha eliminado o paralizado 12.200 programas de carreras universitarias entre 2021 y 2025 –el 30% de su oferta acad�mica– como respuesta al avance de la IA, la rob�tica y las manufacturas avanzadas. Una medida que busca evitar la formaci�n de los j�venes en carreras obsoletas o saturadas en el mercado de trabajo actual de la potencia asi�tica.Esta reestructuraci�n de la oferta acad�mica se ha centrado especialmente en campos de conocimiento asociados a artes y dise�o, idiomas y humanidades y administraci�n y finanzas, mientras que se han creado aproximadamente 10.000 nuevos programas en �mbitos de vanguardia como: 1) IA aplicada e inteligencia incorporada (embodied AI); 2) rob�tica, chips y semiconductores; 3) sistemas no tripulados y econom�a de baja altitud (operaci�n avanzada de drones), o 4) versiones h�bridas del conocimiento, con grados en arte de imagen inteligente o ingenier�a audiovisual inteligente.Por otro lado, las autoridades chinas han anunciado la creaci�n de un mecanismo para evaluar el impacto de la IA en el mercado laboral, lo que pone en evidencia la creciente preocupaci�n de Pek�n por las consecuencias socioecon�micas de esta revoluci�n tecnol�gica. Es decir, el Gobierno de Xi Jinping busca lograr un equilibrio entre el avance de la IA y la sostenibilidad del empleo de la mayor fuerza laboral a nivel mundial de 700 millones de personas. Un fuerte repunte de la tasa de desempleo podr�a erosionar la estabilidad social y la credibilidad del r�gimen, que constituyen dos de las principales prioridades del Partido Comunista de China.Frente a esta transformaci�n obligatoria de la oferta educativa de la potencia asi�tica, ning�n pa�s europeo ha hecho un an�lisis profundo sobre las posibles implicaciones de la IA en la empleabilidad de los j�venes a corto y medio plazo. Sin embargo, es cierto que naciones de la UE como Estonia, Italia, Finlandia o Suecia han lanzado programas piloto e iniciado debates institucionales para preparar a su juventud ante esta revoluci�n tecnol�gica.La lentitud del conjunto del continente europeo a la hora de adaptar el modelo educativo a las transformaciones tecnol�gicas, geoecon�micas y demogr�ficas que afrontamos no deber�a ser una excusa para justificar la ausencia de este debate en Espa�a a nivel institucional y social. La fragmentaci�n y par�lisis pol�tica que vive el pa�s tienen un elevado coste, reflejado en la falta de consenso y en la ausencia de un debate pol�tico centrado en las cuestiones cr�ticas que determinar�n la capacidad de garantizar un crecimiento econ�mico integrador. Es decir, debemos mirar m�s all� de las positivas cifras macroecon�micas de los �ltimos a�os, y tomar conciencia de que la creaci�n de un nuevo orden mundial y la disrupci�n tecnol�gica que emergen hacen necesario poner el foco en los problemas estructurales que persisten en Espa�a.As�, nuestro pa�s no deber�a seguir instalado en la par�lisis institucional, y en la ausencia de un debate constructivo sobre c�mo lograr impulsar la competitividad y el tama�o medio de nuestro tejido empresarial, adaptar nuestro modelo de Estado de Bienestar a la nueva realidad demogr�fica y tecnol�gica, y crear un modelo educativo que garantice la empleabilidad de nuestros j�venes y la capacidad de desarrollar su proyecto vital. Al mismo tiempo, y dado el peso de nuestra econom�a y su posici�n estrat�gica, debemos reflexionar sobre c�mo ser un pilar de la seguridad y de la estabilidad del proyecto europeo frente a quienes defienden un mundo multipolar e iliberal. No hacerlo ser� fallar a los j�venes, pero tambi�n a quienes creen que el progreso y el equilibrio intergeneracional se construyen desde el consenso y el respeto por lo que es el bien com�n.Alicia Coronil J�nsson es economista jefe de Singular Bank, asesora del C�rculo de Empresarios y miembro del Consejo Asesor de LLYC