La corrupción es el peor lastre para el sistema democrático y para los partidos que la practican, sobre todo si no asumen las responsabilidades debidas
La situación política en España se complica por momentos. Para intentar analizarla con un mínimo de distanciamiento, déjenme que trate de identificar los cuatro elementos fundamentales que permiten interpretar lo que está sucediendo....
En primer lugar, hay un Gobierno progresista que presenta una buena hoja de servicios, sobre todo si se compara con la que hubo antes de la llegada de Sánchez al poder. Frente a los recortes de entonces (en gasto social, en pensiones) y frente a la desregulación del mercado de trabajo, tenemos ahora una reforma progresista de las pensiones, un mercado de trabajo más justo y eficiente, nuevas políticas sociales, etc. La economía, además, atraviesa un ciclo positivo, con un crecimiento menos desequilibrado que en el pasado. La situación en Cataluña, gracias a la ley de amnistía y a otras medidas anteriores, es incomparable a la que hubo durante el último Gobierno de Mariano Rajoy. En el “debe”, el Ejecutivo de Sánchez no ha conseguido apenas nada en materia de vivienda y hay varios indicadores de desigualdad y pobreza que no mejoran. Además, en esta última etapa, el Gobierno sufre una gran debilidad parlamentaria, el bloque de investidura se ha quebrado (distanciamiento de Junts y Podemos) y por eso en esta legislatura no se han aprobado presupuestos ni una sola vez.






