0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialTerruño, clima y tipo de uva son factores que siempre se deben tener en cuenta a la hora de saber si un vino es un buen vino. Y, aunque digan que “el mejor vino es el que más te gusta”, existen ciertos parámetros objetivos para validar que la botella que has comprado está a la altura de las expectativas. En algunas ocasiones, lo que hay que mirar para saber si una botella va a ser una apuesta segura es el apellido que hay detrás. En Catalunya, muchas familias han llevado a lo más alto del mundo vitivinícola su nombre para transformar sus viñedos en reputación —sin necesidad del ranking Parker—.A pesar de no ser los apellidos más grandes ni mediáticos del sector, Catalunya tiene familias que son el ejemplo perfecto de pasar de labrar la tierra a tener un gran prestigio en las mesas. Apellidos de inicios humildes que hoy firman vinos reconocidos dentro y fuera del territorio catalán hay decenas, pero Gramona es el claro ejemplo de cómo pasar “del duelo al futuro”.La historia de Gramona arranca con un oficio anterior al vino: la agricultura. Hablar de Gramona significa abrir un libro centenario. Sus raíces se remontan a 1850, con Josep Batlle como agricultor local. La marca Gramona aparece después con la unión entre Batlle, Gramona y una apuesta por espumosos de larga crianza como seña de identidad. La muerte repentina de Xavier Gramona en 2023, impulsor del sello Corpinnat, sacudió los cimientos de la casa en Sant Sadurní d’Anoia. Un suceso devastador para su hijo Leo y sus sobrinos Jaume y Roc, que se encontraban en la bodega en el durísimo momento del accidente. Su fallecimiento obligó a redistribuir el peso del legado Gramona y hoy, bajo la presidencia de Jaume Gramona, la bodega no solo mira al pasado, sino al futuro —como reconoció en una entrevista para La Vanguardia—: “Si yo me muero mañana, sé que Gramona sigue”, dice Jaume, actual presidente ejecutivo, enólogo y guardián de la primera firma de espumosos que apostó en el Penedés por crianzas largas y sostenibilidad.Jaume Gramona, el presidente de la bodega, con uno de los caballops con los que trabajan sus viñedosCLV“Queremos elaborar el mejor espumoso posible con el menor impacto ambiental”, afirmó. La filosofía de Gramona tiende un puente entre ciencia y poesía. Jaume combina la tradición familiar con tres décadas de experiencia como elaborador contemporáneo y una sólida base teórica, en diálogo constante con investigadores de la Champagne. Es, probablemente, uno de los enólogos de espumosos de Catalunya más próximos a los avances científicos y técnicos de esta región de referencia.Hoy, Gramona es una de las mayores explotaciones biodinámicas de Europa: un proyecto en el que la viña convive con animales, paneles solares, estrategias para conservar la humedad del suelo y una visión de sostenibilidad integral.Lee tambiénMientras tanto, Leo, Roc y Martí Gramona, la sexta generación, han ido asumiendo responsabilidades con discreción, pero dejando claro su compromiso con el futuro de la casa: “Ahora decidimos en equipo entre todos los responsables de área. Creo que estamos haciendo justo lo que a Xavier le hubiera gustado que hiciéramos”, explica Jaume, añadiendo que él ya había empezado a delegar tareas técnicas en su hijo Roc desde hacía tiempo; incluso lo tuvo como alumno en la universidad.