Mucho antes de que los grandes magnates de Silicon Valley se lanzaran a la carrera por el elixir de la eterna juventud, la bióloga celular española Ana María Cuervo (Valencia, 1966) ya llevaba años inmersa en una pesquisa científica para entender cómo y por qué nos hacemos viejos. Esta española, que estudió Medicina, pero se decantó por la investigación porque le asustaba la sangre, es una de las mayores eminencias en la ciencia del envejecimiento.

Su especialidad es un proceso de reciclaje celular conocido como autofagia, cuyo declive está relacionado con las enfermedades degenerativas propias del envejecimiento. Desde Nueva York, donde codirige el Instituto para la Investigación del Envejecimiento en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, Cuervo habla con elDiario.es sobre pequeños hábitos que todos podemos adoptar para prolongar la longevidad (“dormir es gratis”, señala) y defiende que, más que obsesionarnos con llegar a 150 años, debemos asegurarnos de que vivamos lo que vivamos, lleguemos sanos y funcionales al final de nuestras vidas.

¿Cómo explicarías de manera sencilla qué pasa cuando envejecemos?

Una de las características del envejecimiento es que no hay una causa única para que ocurra, sino un grupo de causas. Durante muchos años, cada uno tenía su teoría. Unos decían que se trata de un programa: cuando llega un momento, empiezas a envejecer como cuando llegas a la menopausia; otros decían que era más bien producto del daño: te vas desgastando igual que se desgasta una máquina y empiezas a envejecer.