Con la mayor expectativa de vida como realidad concreta y contundente; la medicina busca cada vez más desentrañar los disparadores del envejecimiento.En este sentido, el doctor Ángel Durántez, referente en medicina preventiva proactiva y para la longevidad, resumió en una nota para el sitio ABC que existen investigaciones recientes publicadas en revistas científicas como Cell y Nature que confirman que los grandes declives en cuanto al envejecimiento se dan en dos fases: a los 44 y a los 60 años. “Suceden deterioros funcionales, empiezan a dispararse marcadores y síntomas que antes no estaban”.Siguiendo estos conceptos, Durántez amplía que a los 44 años ocurre un envejecimiento metabólico, de la piel y los músculos.El primero está relacionado con los cambios sobre cómo el cuerpo procesa sustancias como la cafeína, el alcohol y las grasas. Lo cual suele llevar a un aumento de peso.En cuanto a la piel y los músculos, en esta etapa suceden alteraciones en las proteínas del tejido conectivo y adiposo. Esto explica la pérdida de firmeza en la piel, el aumento de arrugas y refuerza la facilidad para subir de peso.A los 60, por su parte, se da el envejecimiento del sistema inmune y los órganos. ¿Cómo impacta esto en el cuerpo?Disminuye la eficiencia de las células inmunitarias y esto lleva a una mayor vulnerabilidad a enfermedades como el cáncer.Suceden cambios moleculares en la funciones renales y cardíacas que incrementan los riesgos de las enfermedades relacionadas.Por otra parte, el metabolismo acrecienta su ralentización y el objetivo de perder peso se vuelve aún más difícil. También, el cuerpo se vuelve más sensible a los carbohidratos y la cafeína.Otros cambiosLa calidad del sueño puede empeorar.La masa muscular disminuye.El poder de los hábitos saludables“Al llegar a una edad avanzada, la diferencia estará entre quienes mantuvieron hábitos saludables y quienes no. Ya que el daño acumulado se vuelve visible y cuantificable”, completa Durántez.Es decir, siguiendo las fuentes citadas, los marcadores biológicos están condicionados por un determinado los hábitos cotidianos y de estilo de vida.Con lo cual, Durántez pone el foco especialmente en adoptar cuando antes pautas saludables. “Tienen efectos acumulativos en la longevidad, favorecen una mayor energía, mejoran las funciones cognitivas y reducen los riesgos de patologías cardiovasculares”, enumeró en un podcast que cita la nota de ABC.¿El secreto? Cuanto antes una persona adopte hábitos a favor de su organismo, mejor. Ya que esto tiene un impacto decisivo en la velocidad del envejecimiento biológico. Además, de esta forma, además de alargar la edad cronológica, se alargará la salud.Qué hacer contra el tiempo“El 70 o 80% de los efectos del envejecimiento están en nuestras manos. El 20 o 30% restante lo arrastramos de la genética”, sentenció Durántez.Entonces, ¿qué acciones poner en marcha?Una alimentación rica en vegetales.Actividad física constante con fuerza y movilidad. En este punto, resalta: “No existe un medicamento que pueda comprimir todo lo bueno que implica el ejercicio".Sueño reparador y con horarios regulares.Controlar el estrés mediante la meditación o la respiración.Exposición diaria moderada al sol.Relaciones sociales activas y con sentido de propósito.Limitar el alcohol, el tabaco y los ultraprocesados.
Ángel Durántez, médico especialista en longevidad: “Existen dos edades clave donde empiezan a dispararse las enfermedades y se acelera el envejecimiento”
Las investigaciones demuestran los factores que influyen en la velocidad del declive biológico.Cómo alimentar día a día la longevidad.









