Cabo SueltoDesde que los ciudadanos conocimos la turbia operaci�n de la Comunidad de Madrid al adquirir un �tico por seis millones y pico de euros, cualquier amago de explicaci�n institucional ha sido insatisfactorioLa presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D�az Ayuso.EFEActualizado Martes,
agosto
00:07Audio generado con IASi hubiese dado alguna explicaci�n razonable, sencilla o compleja pero veraz y consecuente, Isabel D�az Ayuso no tendr�a que hacer piruetas zarzueleras. Desde que los ciudadanos conocimos la turbia operaci�n de la Comunidad de Madrid (CAM) al adquirir un �tico por seis millones y pico de euros para nadie sabe qu�, a mayor gozo de la presidenta, cualquier amago de explicaci�n ha salido mal, p�simo, rid�culo, insatisfactorio. Feij�o, para sumar intriga, confirma estar al tanto del cambalache desde el pasado mes de abril, pero ha esperado a que la casa entera caiga encima a Ayuso para comentar alguna cosilla. Dos convoyes circulando por la misma v�a en sentido contrario: el uno contra el otro. Parece cre�ble que el PP est� picando otra vez carne.Fatigada por las preguntas de los periodistas alrededor de este asunto grave, la titular de la CAM ha echado a perder otra rueda de prensa zanjando el jaleo por cuenta propia con una de esas expresiones chisperas que antes le funcionaron. "El piso est� en venta. Chao, pescao". Vaya por Dios. "Chao, pescao" es un sintagma vulgar y trasnochado. Algo desplantao para esclarecer el motivo de un buen dinero p�blico mal invertido en un negocio raro. "Chao, pescao" no es manera de ventilarse a la prensa y, menos a�n, a la gente. La espontaneidad castiza cansa cuando abusan de la f�rmula. No es aceptable, ni recomendable, confiar en la voluntad de olvido del personal para evadir la obligaci�n de esclarecer la compra del pisazo. M�s a�n cuando ech�steis el paso atr�s al ser descubiertos. Entonces vuelven a colgar del juguete el cartel de "Se vende". Y ahora qu�. Tanta soberbia puede ser la versi�n beligerante de alg�n honor herido.Con lo rentable que habr�a sido decir la verdad y despu�s propagarla, por m�s que en pol�tica est� mal visto exponer la verdad. Ahora no hay quien sujete las aleatorias y eternas conspiraciones madrile�as sobre el destino final de aquel �tico y sobre el papel del Partido Popular (y alrededores) ante el furor inmobiliario de Ayuso (o alrededores). Las ventoleras chulaponas restan seriedad y porpician, al decir de Borges: "Laberintos, retru�canos, emblemas, /helada y laboriosa nader�a". Zanjar un tema de relevancia con el "chao, pescao" podr�a parecerse al disparate de abrir la pr�xima convocatoria con los periodistas a la manera del circo en las tardes de mi infancia: "�C�mo est�n ustedeeesss!". El nivel es este.













