EditorialLa presidenta debe ofrecer explicaciones detalladas sobre la compra p�blica de un lujoso �tico en Madrid. El contribuyente tiene derecho a qu� se dedican sus impuestosLa presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D�az Ayuso.EFEActualizado Jueves,

julio

23:18Audio generado con IALa extra�a operaci�n de compra p�blica de un �tico de casi 500 metros cuadrados en una de las zonas m�s caras de Madrid para albergar temporalmente la oficina de Isabel D�az Ayuso exige explicaciones profusas y convincentes que hasta el momento la presidenta ha sido incapaz de ofrecer. Lejos de disipar las sospechas, el posterior anuncio de que el inmueble se vender� y de que el dinero se destinar� a las v�ctimas de los incendios solo las refuerza. Si no hay nada que ocultar, lo l�gico es que el Gobierno auton�mico proporcione la informaci�n con todo detalle.La sucesi�n de hechos es poco entendible desde el punto de vista de la gesti�n p�blica. Cuando este mi�rcoles trascendi� la adquisici�n del �tico, efectuada en abril, el Ejecutivo popular asegur� que la presidenta no iba a utilizarlo como residencia sino para instalar all� su despacho mientras la sede oficial, en la Puerta del Sol, estuviera en obras. Si la motivaci�n era esa, es pertinente preguntarse si la mejor soluci�n para el erario p�blico era comprar un piso valorado en seis millones de euros en vez de optar por el alquiler o bien recurrir a los inmuebles de los que ya dispone la Comunidad. Es notorio, adem�s, que en un �tico residencial, con 200 metros cuadrados de terraza, no se puede establecer una oficina. Por otro lado, vincular los fondos que se obtengan de la venta con la necesaria reconstrucci�n tras los incendios contribuye al desconcierto.Ayuso est� obligada a actuar con total transparencia. El contribuyente tiene derecho a saber a qu� se dedican sus impuestos: tiene derecho a conocer el precio al que la agencia p�blica Planifica Madrid compr� la vivienda, el precio por el que ahora pretende venderla y el contenido del expediente administrativo en el que se apoy� la operaci�n. Despreciar a la prensa es una estrategia recurrente que la presidenta recrimina a su vez a sus rivales pol�ticos y que solo deteriora m�s la confianza ciudadana en las instituciones. Est� a tiempo de rectificar.