El Pacto del Majestic, con el que en 1996 la federación entre Convergència y Unió (CiU) le dio la presidencia a José María Aznar, es irrepetible. Por razones de fondo: ambos partidos catalanes ya no existen, algunos de sus protagonistas han fallecido y hoy la posibilidad de sentar en la misma mesa a los herederos de Junts per Catalunya y el Partido Popular (PP) es mínima. Y una de forma: es imposible recrear la fotografía que inmortalizó uno de los momentos clave de la España democrática. El salón que sirvió de escenario es ahora la suite 125 del famoso hotel barcelonés. En tres décadas, la política ha cambiado. El Majestic, también.Este diario ilustró la crónica sobre aquella noche de domingo de finales de abril con una fotografía de Carles Ribas, titulada “Aznar y Pujol brindan por el pacto en Barcelona”. “José María Aznar y Jordi Pujol, y sus esposas, Ana Botella y Marta Ferrusola, celebraron ayer en Barcelona el pacto de investidura y gobernabilidad entre el PP y CiU con una cena en el hotel Majestic, en el que la coalición catalana suele organizar sus jornadas electorales. Antes de la cena posaron para las cámaras Macià Alavedra [consejero de Economía de la Generalitat], Rodrigo Rato [que sería ministro de Economía tras el pacto], Pujol, Aznar, Josep Antoni Duran i Lleida [líder de Unió], Joaquim Molins [jefe de filas de CiU en el Congreso], Josep Sánchez Llibre [diputado de CiU en el Congreso] y Mariano Rajoy [diputado del PP y futuro ministro]. El encuentro acabó a medianoche”, cuenta el pie de foto.“Ha sido el pacto más importante del último siglo entre el catalanismo político y un Gobierno español”, defiende con rotundidad Josep Sánchez Llibre, hoy presidente de la patronal catalana Foment del Treball. La velada en el hotel de la familia Soldevila remató 55 días de reuniones secretas que permitieron alumbrar el primer gran acuerdo de calado entre las derechas española y catalana. No fue un camino fácil. El propio Pujol tuvo que emplearse en convencer a los suyos de que lo que tocaba era el pragmatismo, pese al veto previo al PP.CiU ayudó así a poner final a casi 14 años de gobierno de Felipe González que había respaldado en legislaturas anteriores. La contrapartida implicaba suprimir el servicio militar obligatorio y los gobernadores civiles. También que las CC AA tuvieran más soberanía fiscal mediante la cesión de impuestos especiales como el de sucesiones —además de elevar al 30% la participación en el IRPF— y abrió la puerta a que la Generalitat gestionara algunos puertos y el tráfico. “Sin ese acuerdo hubiera sido imposible que España entrara en el euro”, añade Sánchez Llibre.“Tanto Pujol como Aznar y sus respectivas esposas tenían muchas ganas de escenificar el acuerdo”, ahonda el exdiputado de CiU. El expresident, en sus memorias, reflexiona que tanto brindis y tantas fotos fueron “excesivos”. “A la cena fueron las esposas de todos. Lo que queríamos transmitir es que se trataba de algo más que un acuerdo político, que también quería ser un pacto de fraternidad”, defiende el líder de la patronal.Pese a ese espíritu, en la foto de familia solo posan ellos, en Salón Inglés y sus paredes recubiertas de madera, cortinas pesadas y moqueta. Molins y Alavedra han fallecido ya. Éste último se libró de la cárcel tras un acuerdo con la Fiscalía por el caso Pretoria de corrupción urbanística. Rato sí está prisión tras ser condenado por corrupción y blanqueo. Pujol está a la espera de la sentencia de su caso y, como los otros dos expresidentes, vive a su manera su condición de exmandatarios. Duran i Lleida, como Sánchez Llibre, sigue activo en el mundo de la empresa, presidiendo la patronal española de los supermercados.Eso de reinventarse o morir no solo aplica a los dos ex de Unió. Desde su posición privilegiada en el cruce del paseo de Gràcia con la calle de València, un Majestic centenario lo practica a rajatabla para no ceder posiciones en la élite del turismo más exclusivo. En 30 años, las plazas hoteleras en Barcelona se han triplicado hasta llegar a las 89.000 registradas el año pasado. Y en el mundo del lujo la competencia es aún más feroz. El hotel, quiere ser un resort urbano, está inmerso en obras de mejora que ascienden a 10 millones de euros.El hotel encaró los noventa con 346 habitaciones y tras los trabajos en marcha serán 100 menos. Sin embargo, crecerán la oferta en las suites, que llegarán a las 50. El Salón Inglés, donde se hizo la icónica foto del pacto político, fue precisamente una de las víctimas en esa carrera mantenerse en el segmento más alto de la hotelería. El espacio primero lo ocupó Drolma, con el que el fallecido chef Fermí Puig inauguró una época dorada de la restauración en Barcelona. La reforma de 2013 lo reconvirtió en habitaciones de alto standing.La memoria es traicionera y selectiva. En algún lugar entre la Majestic Suite número 125, de 60 metros cuadrados, y la 123 —de 40— estaría el sitio original de la foto de 1996, calculan en el hotel. Sánchez Llibre no recuerda el menú de ese día pero califica la velada de “inolvidable”. Cree que las críticas posteriores al acuerdo, sumadas al giro del PP tras la mayoría absoluta de Aznar, empañan esencial. “Lo importante era que la centralidad del catalanismo político y un partido que siempre había ido en contra de la cultura catalana se sentaban por primera vez juntos a intentar entenderse”, añade, tras recordar que el Pacto se cumplió en los primeros dos años de legislatura. “Ojalá se pudiera repetir un pacto así con el PSOE o el PP que nos hiciera avanzar en la ejecución de las infraestructuras”, desea.