Ojo que igual a los influencers que viven del cuento se les acaba el chollo.
Sus seguidores se han hartado de que les vendan la moto, disfrazando publicidad ramplona de contenido.
Parece que está dejando de hacer gracia ver en el móvil desde el curro esas vidas idílicas de eternas vacaciones gratis y que encima protesten porque compartirlo en redes es que es un trabajazo.
Por eso los mismos seguidores que con sus likes les permitieron vivir del cuento ahora han iniciado una enmienda a la totalidad haciendo unfollow que yo aplaudo hasta con las orejas.
Es que no tiene ni pies ni cabeza que millones de chavales sigan a gente que no se sacó ni la ESO y que opina con la misma rotundidad de cómo combinar un bolso que de geopolítica.











