Santander (EFE).- La capacidad para adaptarse y dispersarse hace que las especies invasoras colonicen espacios, incluso los protegidos, y vayan a más desplazando a ejemplares autóctonos, aprovechándose de su vistosidad y de la falta de conocimiento general sobre el daño que causan a la biodiversidad.

«Son especies que tienen una gran capacidad de dispersión, de multiplicación», destaca Jesús Varas, de la Consejería de Desarrollo Rural de Cantabria.

Este técnico reconoce que el trabajo que se realiza en la lucha contras las invasoras es a muy largo plazo y que gran parte del reto está en concienciar a la población para que esté mejor informada.

El mal del desconocimiento

Advierte de que, en gran medida por ese desconocimiento acerca de las especies invasoras y el daño que causan, quienes trabajan para minimizar su impacto encuentran no pocos problemas.