Actualizado Lunes,
agosto
09:39El alga asi�tica (Rugulopteryx okamurae) es la especie de alga invasora "m�s virulenta" que ha llegado a Espa�a y la que est� provocando un impacto medioambiental y socioecon�mico "sin precedentes", seg�n la bi�loga e investigadora del Departamento de Bot�nica y Fisiolog�a Vegetal de la Universidad de M�laga (UMA) Mar�a Altamirano, una de las mayores expertas en el pa�s.Aunque "no hay dinero en el mundo ni conocimiento suficiente" para acabar con la presencia del alga asi�tica en la costa espa�ola, s� se puede frenar su dispersi�n, por lo que la prevenci�n, la educaci�n y la preservaci�n de ecosistemas de referencia ser�an los tres puntos clave para mitigar su impacto, ha explicado.Este es un caso m�s de una especie ex�tica invasora que se ha introducido en Espa�a ayudada por el hombre y, aunque no es el primer alga invasora que llega, s� es "la m�s virulenta y la que ha provocado mayor impacto socioecon�mico", ha precisado.Esta especie "se ha encontrado muy a gusto y se ha adaptado muy bien a su nuevo h�bitat" y, desde que se detect� por primera vez en el a�o 2016 en la zona del estrecho de Gibraltar, su presencia "est� produciendo impactos medioambientales y socioecon�micos sin precedentes".Aunque Altamirano est� convencida de que "un d�a se ir�", ha dicho que mientras tanto hay que entender c�mo vive y c�mo se reproduce para evitar que siga colonizando el litoral.Est� "barriendo" a la PosidoniaEn su �rea nativa es una especie bent�nica, es decir, vive asociada al fondo marino, de modo que cuando lleg� a Espa�a se instal� y lo hizo a costa de desplazar a las poblaciones bent�nicas locales, tal es el caso de la Posidonia, causando un "importante impacto ecol�gico".Ahora, no s�lo las praderas de Posidonia son cada vez m�s peque�as, sino que todo el ecosistema se ha visto alterado y la biodiversidad nativa reducida, en ocasiones, al cien por cien, ha indicado.En la costa de Granada, por ejemplo, el alga asi�tica "ha barrido a la Posidonia" y aunque sigue habiendo, "su valor ecol�gico se ha visto mermado de manera dr�stica".Cuando el alga asi�tica lleg� al litoral espa�ol se encontr� con que "nuestras comunidades estaban muy sensibles", algo que, unido a que la especie cuenta con "unos mecanismos muy buenos para propagarse y mantener las poblaciones", le ha permitido adaptarse y extenderse.Una vez asentada, esta especie originalmente bent�nica se ha comprobado que tambi�n puede ser plant�nica, es decir, que tiene una gran cantidad de efectivos que est�n en la columna de agua, que viven sin haber tocado nunca el suelo y que se van desplazando.Es esa poblaci�n -la que se desplaza- la que produce el impacto socioecon�mico, la que atrapan los pescadores cuando est�n faenando en alta mar y la que aparece a diario en nuestras costas, ha explicado la investigadora.Seg�n Altamirano, faltan recursos econ�micos y conocimiento para hacer una restauraci�n completa de la flora asociada a una pradera submarina que ha invadido el alga asi�tica.Adem�s, una vez que la especie est� asentada "es muy dif�cil erradicarla", el da�o ecol�gico est� hecho y "ni con todo el dinero del mundo se podr�a revertir la situaci�n".En opini�n de la investigadora de la UMA hay que trabajar en la prevenci�n, para evitar que se disperse e infecte nuevas �reas, y en mitigar el impacto que provoca en sectores como el turismo o la pesca.Quedan muchas zonas libresA pesar de todo, Altamirano es optimista y ha recordado que no est� toda la costa "infectada", ya que en Espa�a hay muchas zonas que est�n libres, a las que a�n no ha llegado, por lo que hay que prevenir y evitar que vectores de dispersi�n lleguen a esas �reas.Ahora mismo la mayor parte de los puntos nuevos de dispersi�n aparecen en las escolleras de los puertos o en el interior de los puertos, lo que a su juicio induce a pensar que la actividad pesquera y los barcos en general act�an como vectores de dispersi�n.La investigadora considera que hay que apostar por controlar la gesti�n de las aguas de lastre de las embarcaciones y los cultivos marinos, ya que facilitan que se traslade de una zona a otra, ya que adem�s se pueden introducir variantes gen�ticas que servir�an para reforzar la poblaci�n existente.Tambi�n hay que profundizar en la educaci�n, para explicar c�mo proceder a todo aquel que pueda convertirse sin saberlo en un vector de dispersi�n como pescadores, patrones o buceadores.Ha a�adido que al pescador hay que ense�arle c�mo gestionar las aguas de lastre y d�nde depositar las algas que retiran; al buceador, recordarle que cuando bucea en un sitio infectado tiene que vigilar y limpiar muy bien su material; y al patr�n de una embarcaci�n recreativa, qu� hacer tras echa el ancla en una zona infectada.










