¿Por qué algunas especies invasoras logran establecerse con éxito en nuevos ecosistemas mientras otras fracasan? La pregunta lleva más de siglo y medio dividiendo a los ecólogos desde que Charles Darwin formuló dos hipótesis aparentemente contradictorias para explicar ese fenómeno. Ahora, un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) propone una solución basada en un concepto relativamente reciente conocido como “diversidad oscura”, una herramienta que podría ayudar a reconciliar una de las controversias más persistentes de la ecología moderna.

La denominada paradoja de la naturalización de Darwin surge porque el naturalista británico planteó dos predicciones opuestas. Por un lado, una especie recién llegada tendría más probabilidades de prosperar si está estrechamente emparentada con las especies locales, ya que compartiría con ellas requisitos ambientales similares. Por otro, también argumentó que las especies más alejadas evolutivamente podrían tener ventaja al competir menos por los mismos recursos. Durante más de 160 años, numerosos estudios han respaldado una u otra explicación sin lograr resolver definitivamente cuándo se cumple cada una.

La clave está en las especies ausentes