La gestión de las especies invasoras en las Islas Canarias podría necesitar un cambio de enfoque debido al cambio climático y a la creciente aridificación de numerosos territorios. Esa es la principal conclusión de un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), cuyos autores sostienen que no todas las poblaciones de plantas catalogadas como invasoras deberían recibir el mismo tratamiento. En lugar de apostar por una erradicación sistemática, proponen evaluar cada caso teniendo en cuenta su impacto ecológico, su valor cultural y el papel que estas especies podrían desempeñar en los ecosistemas del futuro.
El trabajo, publicado en la revista Discover Ecology, está firmado por los investigadores Juan Olvido Perea y Emilio Medina y se basa en las tuneras (género Opuntia), conocidas también como chumberas en buena parte de la Península Ibérica y nopales en América. Estas plantas, consideradas invasoras en determinados contextos, son utilizadas por los científicos para plantear una cuestión de fondo: ¿puede una especie invasora formar parte del patrimonio cultural, integrarse en los ecosistemas locales y, al mismo tiempo, resultar útil frente a las consecuencias del cambio climático?








