La milenaria ciudad de Carmona, en la provincia de Sevilla, es un auténtico tesoro arqueológico con más de cinco mil años de historia. Considerada una de las poblaciones más antiguas de España, este enclave estratégico de la campiña andaluza ha sido testigo del paso de numerosas civilizaciones a lo largo de los siglos, desde el Neolítico hasta la dominación árabe. Conocida en la época romana bajo el nombre de Carmo, la ciudad se alza majestuosamente sobre el alcor, dominando los fértiles campos de la Vega y controlando históricamente las principales rutas de comunicación del Valle del Guadalquivir, consolidando un legado que asombra al mundo por su inigualable riqueza monumental y cultural.
Durante el apogeo del Imperio Romano, Carmo se convirtió en uno de los núcleos urbanos más significativos de la provincia Bética, obteniendo el rango de municipio y el privilegio exclusivo de acuñar su propia moneda. Por este relevante foro, situado en lo que hoy es la Plaza de San Fernando en pleno casco histórico, pasaba la célebre Vía Augusta, la calzada romana más importante de Hispania que conectaba Cádiz con los Pirineos. El trazado de esta gran ruta comercial y militar todavía se intuye en la actualidad a través del Cardo Máximo de la ciudad, uniendo simbólicamente la emblemática Puerta de Sevilla con la monumental Puerta de Córdoba. Ambos accesos daban testimonio del poder de un municipio clave de la Bética.






