En plena provincia de Palencia, una pequeña localidad conserva uno de los grandes tesoros del patrimonio español: un templo cristiano con más de 1.300 años de historia, vinculado al arte visigodo, a antiguas aguas termales y a una lápida que todavía permite fechar su origen. Su antigüedad, su arquitectura y el simbolismo del lugar lo han convertido en una visita imprescindible para quienes buscan monumentos únicos en Castilla y León. Se trata de la Iglesia de San Juan de Baños, situada en Baños de Cerrato, en el municipio palentino de Venta de Baños. Considerada una de las iglesias cristianas más antiguas de España conservadas en pie, fue construida y consagrada en el año 661, según acredita la inscripción vinculada al arco triunfal del templo. La tradición atribuye su fundación al rey visigodo Recesvinto, que habría ordenado levantarla como ofrenda a San Juan Bautista, en un enclave ya asociado desde tiempos remotos a la presencia de aguas saludables. Un templo visigodo levantado sobre un lugar con pasado romano La importancia de la Iglesia de San Juan de Baños no se explica solo por su fecha de construcción. El edificio está considerado uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura religiosa del reino visigodo, con una clara conexión entre la tradición romana y la cristiana de la Hispania tardoantigua. Sus muros están formados por grandes sillares bien labrados, mientras que el interior conserva arcos de herradura, columnas de mármol reaprovechadas de construcciones romanas y capiteles de influencia corintia. Además, el templo ha sufrido distintas modificaciones y restauraciones a lo largo de los siglos, aunque mantiene buena parte de su esencia original. Junto a la basílica se encuentra la conocida Fuente de Recesvinto, un manantial al que la tradición atribuye la curación del monarca de una dolencia renal. Este punto refuerza el vínculo del monumento con el pasado termal del entorno, donde en época romana existieron cultos relacionados con las aguas y con divinidades protectoras del manantial. Hoy, este conjunto forma parte de los grandes atractivos del Cerrato Palentino y permite al visitante acercarse a una de las páginas más antiguas del arte cristiano peninsular. El templo puede visitarse con entrada general de 2 euros y cuenta con horarios diferenciados de verano e invierno, con cierre habitual los lunes. En plena provincia de Palencia, una pequeña localidad conserva uno de los grandes tesoros del patrimonio español: un templo cristiano con más de 1.300 años de historia, vinculado al arte visigodo, a antiguas aguas termales y a una lápida que todavía permite fechar su origen. Su antigüedad, su arquitectura y el simbolismo del lugar lo han convertido en una visita imprescindible para quienes buscan monumentos únicos en Castilla y León.