Christian Afonso |

Agaete (Gran Canaria) (EFE).- Hace más de 100 años, empezó a cultivarse café en Agaete (Gran Canaria) como una ayuda al predominante cultivo del plátano. Enraizado en tierra volcánica, a una menor altitud de la normal, pronto este experimento se destacó como algo rentable, y la tradición ha pasado de generación en generación. Hoy, busca ser reconocido a nivel europeo.

La asociación de agricultores del café, AgroAgaete, y el Ayuntamiento del municipio del noroeste de la isla impulsan desde hace unos meses el expediente para que este producto único consiga la Indicación Geográfica Protegida (IGP), un símbolo que reconozca esa singularidad y proteja y guarde su idiosincrasia y rasgos.

Muchos de los pequeños productores del municipio aprendieron cómo cuidar esta atípica planta gracias a sus padres, encargados de introducirlas en el Valle, y les prometieron que mantendrían viva esas nuevas plantaciones. Y es que la del café de Agaete es una historia familiar, de pequeña escala y cultivo manual.

Así lo señala a EFE el presidente de AgroAgaete y propietario de la finca Los Grimones, Juan Sosa, una asociación que nació hace dos décadas precisamente para que no se perdiera el cultivo y de conservar lo que la generación previa había conseguido.