El debate sobre la demografía y el envejecimiento se ha enfocado principalmente desde la perspectiva del gasto. Por ejemplo, el agujero de las pensiones o el aumento de los costes sanitarios a medida que la generación de los baby boomers envejecen y entran en la edad de jubilación. Hasta ahora, casi todos los focos se han puesto en el gasto. La AIReF proyecta que las pensiones pasarán del 12% al 16,1% del PIB en 2050. La Comisión Europea habla de presión creciente en sanidad y cuidados. El lado de los ingresos ha quedado en penumbraNo obstante, el profesor Desiderio Romero, investigador de la Universidad Rey Juan Carlos y Funcas, ha publicado en el último número de Cuadernos de Información Económica el estudio "La factura fiscal del envejecimiento: ¿cuánto dejará de recaudar España en 2040?".

El estudio, de carácter prospectivo, hace una aproximación del escenario más probable para España en 2040. En resumen, hay que imaginar una fotografía fija de la economía española en 2025. Mismos salarios, mismo empleo, misma productividad y mismos tipos impositivos. Solo cambia una cosa, la edad de los hogares. Si la estructura demográfica fuera ya la que se espera para 2040, las arcas públicas dejarían de ingresar 15.100 millones de euros. Un 3,3% menos en IRPF, cotizaciones sociales e IVA, los tres impuestos que concentran casi el 80% de los ingresos coactivos del estado español.