De cerezas picantes, en cubos o de melón con jamón: partiendo de estas ideas se puede aprovechar una de las mejores cosas que nos ofrecen los meses cálidos del año

La fruta nos apetece horrores en verano porque tenemos una magnífica diversidad en nuestro país –que hay que valorar, copón–, y muchas variedades están en su mejor momento. También nos hidrata adecuadamente, nos supervitamina y nos supermineraliza (referencia solo para los muy viejunos).

En El Comidista publiqué el verano pasado esta jugosísima ensalada de sandía con piña especiada al estilo indio que puede causar cierta adicción. Este tipo de combinación es además una excelente solución para cuando la fruta nos sale un poco insulsa. Al estar macerada, la puedes preparar con cierta antelación y mantenerla bien fresquita en la nevera. Una solución magnífica para encontrártela al volver de la playa o de una excursión por la montaña.

En esta fiebre del aliñado salado de frutas de verano, además de la maceración o sazonado con especias e ingredientes picantes, un clásico es combinar la fruta con queso o con frutos secos. Quesos tiernos o curados, estos últimos en lascas para contrarrestar el dulzor, juegan un buen papel en ensaladas con frutas. Soy particularmente aficionada a los quesos de cabra, incluso más allá del estándar del queso de rulo. Abrid vuestras mentes.