Asuntos internosParece mentira lo que llena un �rbol. Y el hueco tan grande que dejan los que se han idoE.M.Actualizado Viernes,
agosto
23:25Audio generado con IAHan cortado la cerezal. Qu� impacto. La cerezal parec�a eterna. De hecho, fue eterna hasta que el arreglo de la calle se la llev� por delante un d�a cualquiera. Me dijeron que el cami�n carg� el �rbol entero con sus hermosas cerezas colgando de las ramas. En el pueblo hay muchas cerezales. Pero ninguna tan especial. Llegaba a la primavera cargadita de ramos de flores y despu�s, en julio, las ramas aparec�an vencidas por el peso de las cerezas. Me dijeron que no ofreci� resistencia a ser arrancada de la tierra. A diferencia de su vecino, un casta�o con ra�ces imponentes que se negaban a ser separadas de la tierra donde nacieron.Las cerezas de la cerezal, que en paz descanse, eran las m�s bonitas y lustrosas del pueblo. Con su piel jugosa de dos colores, amarillo y rojo. Como la moda tie-dye de las pasarelas. Tiernas, finas, delicadas, sabrosas y dulces, muy dulces. De la variedad Rainier, seg�n me enter� despu�s de lustros disfrutando de su presencia y su sabor.La cerezal no era un �rbol cualquiera. Nos sent�bamos con �l en las tardes de verano a tomar el fresco. Era uno m�s. A nosotros se iban sumando los que ven�an de visita y los vecinos que pasaban por all�. Todos admirando el espect�culo de las cerezas Rainier, desconociendo que eran de la gama alta de las cerezas. Bien lo sab�an los p�jaros, que cada verano picaban las que estaban en las ramas m�s altas y all� las dejaban picadas, con el hueso a la vista.La cerezal que desapareci� de nuestros ojos entre una y otra visita al pasado ten�a otra caracter�stica especial. Mi madre pon�a una escalera de madera pegada al tronco, se sub�a y pelaba las cerezas para nosotros. Una habilidad que no heredamos ninguno y que muri� con ella.Ahora ya pr�cticamente nadie se sube a los �rboles a pelar las frutas en los pueblos deshabitados. Cerezas, manzanas, peras, casta�as, nueces, moras, guindas, ciruelas. Los �rboles permanecen cargados hasta que las frutas se caen al suelo y se incorporan a la materia org�nica.La cerezal ha perecido. Se la llev� el progreso en un cami�n. Sus ramas se fueron cargaditas de cerezas, de vida, de ayer y de recuerdos de aquel lugar y tiempo donde el veraneo consist�a en sentarse al fresco, hablar y comer pipas y cerezas. Parece mentira lo que llena un �rbol. Y el hueco tan grande que dejan los que se han ido.








