La crisis migratoria de Ceuta ha abierto una grieta inesperada dentro de la familia socialista europea. Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca y líder del Partido Socialdemócrata, se ha alineado con Giorgia Meloni para reclamar una respuesta europea más dura frente a la inmigración irregular, hasta el punto de provocar las protestas de dirigentes socialistas españoles e italianos. Dos dirigentes de familias políticas distintas —la italiana, conservadora y nacional-conservadora; la danesa, socialdemócrata— coinciden en una idea central: Europa debe recuperar el control de quién entra y quién permanece en su territorio.La posición de Frederiksen no es improvisada ni nace con Ceuta. La primera ministra danesa lleva años defendiendo una de las políticas migratorias más restrictivas entre los gobiernos socialdemócratas europeos. Tras la llegada masiva de migrantes a la ciudad española, instó a la UE a considerar "todas las opciones" como respuesta a la crisis, incluida la suspensión de la cooperación de Schengen con España. Su postura quedó reforzada el 10 de agosto, cuando publicó junto a Meloni un mensaje conjunto contra lo que ambas calificaron de inmigración descontrolada y reclamaron más deportaciones y centros de salida y acogida en terceros países.
La alianza de la primera ministra socialista danesa con Meloni golpea a la izquierda europea
La crisis migratoria de Ceuta ha abierto una grieta inesperada dentro de la familia socialista europea. Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca y líder del Partido Socialdemócrata, se ha alineado con Giorgia Meloni para reclamar una respuesta europea más dura frente a la inmigración irregular, hasta el punto de provocar las protestas de dirigentes socialistas españoles e italianos. Dos dirigentes de familias políticas distintas —la italiana, conservadora y nacional-conservadora; la danesa, socialdemócrata— coinciden en una idea central: Europa debe recuperar el control de quién entra y quién permanece en su territorio.








