Crispación en la familia socialdemócrata europea. El comportamiento de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, posicionándose junto a la italiana Giorgia Meloni en la crisis migratoria de Ceuta, parece haber sido la gota que ha colmado el vaso. El vicepresidente del Parlamento Europeo y miembro del PSC-PSOE, Javi López, y el responsable de Exteriores del Partido Democráta (PD) italiano, Beppe Provenzano, han protestado formalmente ante el Partido Socialista Europeo (PSE) por su actitud insolidaria, en un gesto público muy inusual dentro de una misma familia política. No es muy habitual que se plantee una crítica de este tipo y se pida que la cuestión se aborde en los órganos de dirección.La carta, dirigida al presidente del partido, el sueco Stefan Löfven, lamenta la falta de unidad en el partido y acusa a la líder danesa de haber adoptado el marco de la derecha radical en cuanto a la inmigración. Según el texto, al que ha tenido acceso este diario, lo que ha hecho Frederiksen es “inaceptable” porque “mientras otro socio europeo —Pedro Sánchez— se enfrentaba a una presión excepcional”, un miembro de su propia familia política optó por “alinearse, de manera coordinada, con la primera ministra italiana”.Línea dura contra la inmigraciónFrederiksen y Meloni van de la mano en el Consejo Europeo a favor de los campos para deportar migrantes en terceros paísesYa hace tiempo que Frederiksen y Meloni actúan de la mano promoviendo su puño de hierro contra la inmigración en Europa. Ambas dirigentes, con una excelente relación, acostumbran desde hace más de un año a organizar encuentros previos a los Consejos Europeos entre diferentes mandatarios europeos para promover, entre otras cosas, los centros para deportar inmigrantes como los que la italiana ha creado en Albania. Estas reuniones, a las que también asiste la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, son cada vez más populares y ya acuden la mayoría de los líderes de los Veintisiete, mayoritariamente conservadores.El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es el contrapunto a esta visión política y, junto al francés Emmanuel Macron, ha criticado el proyecto de campos en terceros países. Ya mantuvo un sonado enfrentamiento en la última reunión europea en Bruselas, en la que Frederiksen le afeó la regularización de migrantes española al considerar que una medida de este tipo genera consecuencias también para los demás Estados miembros.Lee tambiénEl agravio se ha agrandado después de que Frederiksen, hace unos días, lanzara una carta junto a Meloni en la que relacionaban directamente el aumento de la inmigración irregular con un incremento de la criminalidad y la “reciente presión sobre los servicios públicos y erosión de la confianza pública”. También reclamaban “aumentar las expulsiones” de las personas en situación ilegal y que se establezcan “centros de repatriación en terceros países, así como otras soluciones innovadoras fuera de Europa”. La danesa, ya después de la llegada masiva de unos 80.000 migrantes a Ceuta a finales de julio, había pedido a la UE que valorase “todas las opciones”, incluyendo la suspensión del espacio Schengen en España.Desde su posición al frente del Gobierno danés, la dirigente socialdemócrata ha impulsado una serie de políticas polémicas para la izquierda europea con respecto a la inmigración. Por ejemplo, un bono de 80.000 euros para las familias sirias que regresen a su país, programas para aumentar las deportaciones de migrantes en situación irregular, la transformación forzada de los barrios para evitar “sociedades paralelas” o un acuerdo con Kosovo para alquilar celdas en su prisión para enviar a los extranjeros que han cometido crímenes. Su partido no ha dudado en vincular la delincuencia con los migrantes de ciertos orígenes y a la vez defender que su discurso es totalmente compatible con los valores socialdemócratas, porque creen que es un enfoque “realista” porque la carga de la migración “va contra la clase trabajadora”.Malestar internoLópez y Provenzano creen que su comportamiento ha traspasado “todos los límites”Por todo ello, López y Provenzano concluyen que no se trata de una “discrepancia puntual sobre política migratoria”, sino de un comportamiento que “ha traspasado los límites de la divergencia política legítima y está generando disfunciones políticas graves para nuestra familia política en su conjunto”, sostienen en la carta. A su juicio, en esta crisis España ha demostrado su “capacidad para gestionar una situación extremadamente compleja” y proteger una frontera exterior de la UE, por lo que se espera “responsabilidad, solidaridad y lealtad” del resto de socios europeos, “especialmente de los socialdemócratas”.Los dirigentes exigen a Copenhague el mismo comportamiento solidario que tuvieron los aliados europeos durante la crisis migratoria de Lampedusa, cuando algunos países del Este sufrieron la explotación de migrantes procedentes de Bielorrusia, o durante las amenazas de Trump a Groenlandia, territorio autónomo danés, cuando todos los socios —también España— se plantaron en defensa de Dinamarca.“Es necesario mantener un debate franco sobre dónde se sitúan nuestros límites comunes y sobre las normas mínimas de lealtad y solidaridad mutuas en las que todos debemos poder confiar”, defienden el PSOE y el PD. La pregunta es si este mal humor dentro de sus socios de familia podría interponerse en las futuras aspiraciones de Frederiksen a la hora de intentar alcanzar un cargo europeo. Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).
El PSOE y el PD italiano unen fuerzas contra Frederisken por apoyar a Meloni en la crisis de Ceuta
Las formaciones denuncian ante el Partido Socialista Europeo la falta de solidaridad con España de la primera ministra danesa









