La crisis migratoria de Ceuta ha abierto una grieta inesperada dentro de la familia socialista europea. Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca y líder del Partido Socialdemócrata, se ha alineado con Giorgia Meloni para reclamar una respuesta europea más dura frente a la inmigración irregular, hasta el punto de provocar las protestas de dirigentes socialistas españoles e italianos. Dos dirigentes de familias políticas distintas —la italiana, conservadora y nacional-conservadora; la danesa, socialdemócrata— coinciden en una idea central: Europa debe recuperar el control de quién entra y quién permanece en su territorio.

Il Pd e il Psoe accusano Frederiksen di aver tradito i valori del “progressismo”

Las formaciones denuncian ante el Partido Socialista Europeo la falta de solidaridad con España de la primera ministra danesa