El aumento de las temperaturas en el Mediterráneo puede convertirse en un importante desafío para el futuro del atún rojo atlántico. Un equipo multidisciplinar internacional, con participación del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), ha descubierto que las larvas de esta especie sobreviven dentro de un rango relativamente estrecho de temperaturas, lo que las convierte en una de sus fases más vulnerables frente al calentamiento del océano y las olas de calor marinas.
La investigación ha permitido establecer por primera vez con mayor precisión los límites térmicos de las larvas de Thunnus thynnus: un límite superior medio de 31,7 ºC y uno inferior de 17,9 ºC. Los resultados ayudan también a explicar por qué el atún rojo no se reproduce en determinadas épocas o regiones donde las aguas tienen temperaturas demasiado bajas para el desarrollo de sus primeras fases de vida.
El problema y la principal preocupación está en el extremo contrario. En las aguas de las Islas Baleares, principal zona de reproducción del atún rojo en el Mediterráneo occidental, las temperaturas actuales ya se encuentran relativamente próximas al máximo que pueden soportar las larvas. De hecho, los investigadores calculan que existe un margen de seguridad de apenas 3,6 ºC antes de alcanzar ese límite superior.









