A pesar del respiro del calor de estos días en buena parte de España, los océanos del planeta acaban de registrar la temperatura diaria más alta desde que hay datos. Como ha informado este lunes el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el pasado 22 de agosto se alcanzaron 21,1 °C de media en la superficie oceánica (excluyendo los polos), superando el anterior récord de 21,09 °C de marzo de 2024. Esta intensificación del calor en el mar tiene mucho que ver con el efecto de El Niño, el fenómeno climático que aumenta la temperatura de la superficie del agua en el Pacífico tropical. No obstante, también es otra consecuencia de la crisis climática y una amenaza para la aparición de eventos extremos. Según Samantha Burgess, responsable estratégica del clima en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF, en sus siglas en inglés), “este récord es otra clara señal de un océano sometido a una presión creciente. El Niño está intensificando el calentamiento global, pero lo hace sumado a décadas de calentamiento provocado por la actividad humana. A medida que las temperaturas oceánicas siguen aumentando, también se incrementan los riesgos para los ecosistemas marinos y las comunidades costeras”. Justamente, la semana pasada la organización World Weather Attribution (WWA) presentó un estudio que confirma que el calentamiento del planeta es la primera causa de los registros nunca vistos en las temperaturas marinas en Europa y que advierte de que esto puede tener consecuencias desastrosas, tanto para la vida marina como para las poblaciones humanas, al incrementar el riesgo de episodios de lluvias extremas como la dana de Valencia de 2024.Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, si bien los récords diarios siempre deben interpretarse dentro de un contexto climático más amplio, pues los climatólogos suelen trabajar con registros de datos mucho más grandes, la marca alcanzada el pasado sábado en el planeta (con los datos existentes desde 1979) resulta coherente con el continuo calentamiento a largo plazo del océano global y el fenómeno de El Niño en el Pacífico tropical.Como explica esta plataforma europea de observación y monitorización del planeta, las temperaturas oceánicas globales suelen ser más altas en marzo y abril, al acabar el verano austral. Sin embargo, llama la atención que esta vez el récord se ha batido en agosto, llegando además tras varios récords mensuales este 2026 en el océano extrapolar (de 60°S a 60°N), “lo que subraya el calentamiento persistente que se observa en gran parte del océano global”.“Nuestro océano tiene fiebre. Cuando nuestro cuerpo alcanza una temperatura elevada, es una señal de alerta de que algo anda mal, y lo mismo ocurre con el océano. Las temperaturas récord de la superficie del mar son una de las señales de alerta más contundentes hasta la fecha sobre un planeta que se calienta rápidamente”, asegura Brianna Fruean, activista por el clima de Samoa y embajadora de Together for the Ocean. “Décadas de dependencia de los combustibles fósiles han intensificado el calentamiento global. Ahora vemos cómo las temperaturas abrasadoras devastan los arrecifes de coral, alteran los ecosistemas marinos y obligan a las pesquerías a buscar aguas más frías, amenazando el modo de vida de las comunidades costeras de todo el mundo”.Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se espera que El Niño se intensifique durante los próximos meses y algunos pronósticos sugieren que este fenómeno podría alcanzar niveles no vistos en varias décadas. El estudio de WWA precisa que el calor extremo del agua puede provocar la muerte masiva de especies formadoras de hábitat, como corales, esponjas y macroalgas, con impactos que se propagan por todo el ecosistema. Asimismo, las olas de calor marinas también pueden causar drásticas disminuciones de poblaciones de especies, al alterar el suministro de alimento de los depredadores superiores. Los científicos avisan que el calentamiento proyectado para el futuro superará los límites de adaptación de muchas especies marinas, lo que supone también una amenaza para importantes pesquerías.Por otro lado, unos mares más cálidos transfieren más calor y humedad a la atmósfera, lo que puede intensificar las precipitaciones y algunos sistemas de tormentas. Asimismo, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, estas temperaturas hacen que el océanos sea menos eficiente para absorber emisiones de CO2 de la atmósfera, debilitando uno de los amortiguadores naturales más importantes del planeta contra el calentamiento del planeta.“El aumento de la temperatura del océano tiene graves consecuencias tanto para las personas como para la naturaleza, amenazando la vida silvestre, poniendo en peligro la seguridad alimentaria, dañando entornos críticos y arriesgando la vida y el sustento de las comunidades costeras de todo el mundo”, comenta Brian O’Donnell, director de Campaign for Nature. “Se necesitan dos acciones clave para abordar este calentamiento récord del océano. Es necesario reducir rápidamente las emisiones de combustibles fósiles. Al mismo tiempo, es fundamental que los países protejan los ecosistemas marinos y costeros”.