Las olas de calor marinas se han convertido ya en un fenómeno habitual en el mar Mediterráneo, con consecuencias cada vez más visibles en los ecosistemas. Así lo dice el informe anual del proyecto 'Mare Caldo' de Greenpeace Italia, elaborado junto a la Universidad de Génova y el Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental (OGS), que alerta de que el aumento de la temperatura del agua ya no afecta únicamente a la superficie, sino que alcanza profundidades de hasta 40 metros, poniendo en riesgo la biodiversidad marina.
El estudio, basado en datos recogidos durante 2025 en 14 estaciones de monitorización, señala que el calentamiento del mar afecta a las costas italianas con independencia de su ubicación o de que se encuentren dentro de Áreas Marinas Protegidas. Según los investigadores, las anomalías térmicas se han convertido en una constante que está alterando el equilibrio de los ecosistemas mediterráneos y favoreciendo la expansión de especies invasoras adaptadas a aguas más cálidas.
Corales y gorgonias, las especies más afectadas
Los datos científicos evidencian que en varias zonas del Mediterráneo las olas de calor marinas superaron los 200 días de duración, con temperaturas superficiales situadas entre 1,5 y 2,5 grados centígrados por encima de la media climatológica. El caso más extremo se registró en la reserva marina de Asinara, en Cerdeña, donde se alcanzó una anomalía máxima de 3,5 grados durante un episodio de calor que se prolongó 41 días.














