La llamada ley de nietos, una disposici�n de la Ley de Memoria Democr�tica en virtud de la cual los descendientes de espa�oles exiliados pueden obtener la nacionalidad espa�ola y, en consecuencia, adquieren el derecho de sufragio, se ha convertido, a un a�o vista de la fecha final obligatoria de celebraci�n de elecciones, en motivo de debate y enfrentamiento entre los partidos.Se han presentado 2,5 millones de solicitudes, de las cuales 1,2 millones ya est�n siendo tramitadas y se han aprobado 550.000. Son cifras muy voluminosas que crecer�n de aqu� a la cita con las urnas y, aunque ni mucho menos todos ellos acaben ejerciendo el derecho a voto, seg�n la oposici�n, pueden influir decisivamente en algunas provincias en el resultado de los comicios.Los recelos sobre esta norma se han extendido tambi�n entre los votantes. La mitad de los ciudadanos -50,8%- se muestra conforme con que los hijos y nietos de exiliados puedan acceder a la nacionalidad espa�ola, sin embargo el apoyo se desmorona ante la posibilidad de que puedan censarse en cualquier provincia y votar. En este punto los porcentajes se invierten y pasan a ser clara mayor�a -55,2%- los que se manifiestan en contra.Esta tendencia de rechazo tiene un claro motivo para el 49,4% de los encuestados: engordar el censo electoral por esta v�a tiene como objetivo �ltimo influir en las pr�ximas elecciones y de esta sospecha, n�tidamente anclada en el electorado del PP y de Vox, participa tambi�n uno de cada cuatro votantes del PSOE (27%). �sta es la principal conclusi�n que se desprende de la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO.El porcentaje de los que, por el contrario, consideran que con la ley de nietos se refuerzan los v�nculos con las personas que se vieron forzadas a salir de Espa�a y, adem�s, se restaura en sus descendientes el derecho que perdieron como nacionales es el 41,2%.No obstante, como muestra la encuesta, la ciudadan�a recela significativamente de una alteraci�n del n�mero de personas que podr�n votar en los pr�ximos comicios porque no hay claridad sobre los justificantes y criterios que se seguir�n en �ltima instancia para asignar a cada nuevo elector la circunscripci�n en la que podr� depositar su papeleta e, incluso, porque se discute que personas que no han vivido nunca en Espa�a, ni tengan intenci�n de hacerlo, y que no contribuyen con sus impuestos al erario p�blico puedan decidir con su voto sobre lo que s� afecta a los nacionales residentes.Los votantes de PP y Vox son los m�s suspicaces. Los primeros est�n poco o nada de acuerdo -65,6%- con el principio general de conceder la nacionalidad espa�ola a hijos y nietos de exiliados y ello pese a que el PP ha apoyado hist�ricamente esta medida que incluso formaba parte de su programa electoral.Sin embargo, ahora, el partido denuncia que la normativa original -la Ley de Memoria Hist�rica de 2007-, qued� desvirtuada en la Ley de Memoria Democr�tica de 2022 con una instrucci�n t�cnica del Ministerio de Justicia que presume la condici�n de exiliado a todos los que salieron de Espa�a entre 1936 y 1955, incluyendo a quienes lo hicieron por motivos econ�micos.En el caso de los votantes socialistas, el sondeo tambi�n depara sorpresas. Los electores del PSOE apoyan claramente la norma -67%-, aunque uno de cada cuatro -24,5%- rompe la tendencia general y asegura estar poco o nada de acuerdo con ella.El porcentaje de rechazo asciende al 37,1% cuando de lo que se trata es de pronunciarse acerca de la posibilidad de que los nuevos nacionalizados puedan censarse en cualquier provincia y votar en las pr�ximas elecciones. M�s a�n, un 26,8% considera que la llamada ley de nietos se est� utilizando para alterar los censos electorales e influir en el resultado de los pr�ximos comicios.De acuerdo con las prospecciones y extrapolaciones de datos que se han realizado, el incremento del censo electoral, en un volumen como el que se desprende de las nuevas nacionalizaciones y presuponiendo que la mayor�a de ellas ejerciera el derecho de sufragio, podr�a modificar los resultados de entre 14 y 16 provincias, aquellas en las que el �ltimo esca�o se adjudica por un margen estrecho de votos.En los extremos del abanico pol�tico, los votantes de Vox y Sumar son los m�s radicales, y en sentido opuesto, en relaci�n con la ley. Los electores del partido de Santiago Abascal la rechazan masivamente -79,5%-, un porcentaje que asciende al 83,8% cuando se pronuncian en contra del derecho al voto de las personas afectadas y llega al 85,5% entre los que piensan que es una maniobra de ingenier�a electoral para influir en las urnas. Por el contrario, los votantes de Sumar apoyan la norma en un 84,8%; el 66,4% est� de acuerdo en que puedan votar y el 82,1% considera que con esta ley se ejerce justicia y se restauran derechos.En paralelo a todas estas opiniones est� la posici�n de los partidos y no es un secreto que el PPest� en alerta por el aumento que est� experimentado el censo de votantes en el exterior. Precisamente ayer, el principal partido de la oposici�n despleg� una ofensiva sobre el Gobierno con una bater�a de preguntas por escrito para indagar el caso concreto de la Comunidad de Madrid, donde se concentra el mayor n�mero de nuevos inscritos con una subida que alcanza el 30,4% en tan s�lo tres a�os.En las preguntas del portavoz adjunto y secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, se cuantifica que el Censo Electoral de Espa�oles Residentes en el Extranjero (CERA) ha superado los 2,7 millones de electores. En el caso de la Comunidad de Madrid son ya 492.076 votantes. Desde mayo de 2023, la cifra actual ha aumentado en 114.815 personas, lo que significa que ahora hay un 30,4% m�s. Esto para los populares es un crecimiento �especialmente llamativo�. Por eso, ahonda el PP, quiere saber por qu� el CERA de Madrid crece a un ritmo que duplica sistem�ticamente al de Barcelona.El PP pide al Gobierno informaci�n sobre cu�ntas de las nuevas inscripciones proceden de adquisiciones de nacionalidad al amparo de la Ley de Memoria Democr�tica y qu� supuestos se dan por otros motivos. Fuentes populares apelan a garantizar que el censo es �fiable, verificable y est� correctamente asignado�.