En medio de las tensiones en el mercado de deuda soberana estadounidense, que han llevado a los bonos del país a alcanzar niveles de tensión que no se veían desde antes de Lehman Brothers, uno de los grandes temores de Scott Bessent, secretario del Tesoro, está haciéndose patente. Japón, el principal dueño extranjero de deuda estadounidense, continúa encabezando la venta de deuda del país a un ritmo al que sólo se acerca China. En junio, el balance de ventas netas de deuda estadounidense por parte de todo el mundo fue de 72.000 millones de dólares, con una venta neta de Japón de 26.400 millones ese mes, y de China, de 25.900 millones.La venta de bonos estadounidenses por parte de los grandes inversores extranjeros es uno de los peligros que amenazan al Tesoro norteamericano, en un momento en el que el mercado está ejerciendo presión a la deuda del país, que ha incrementado sus rentabilidades a vencimiento hasta niveles que no se veían desde hace casi 20 años. Esto se traduce en aumentos de costes de financiación para el Tesoro, en un momento en el que se enfrenta a la mayor montaña de deuda pública de su historia.

Japón es la mayor preocupación de Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, y el último viaje al país asiático, el pasado mes de mayo, lo demuestra. El Tesoro americano quiere evitar a toda costa que su socio asiático se convierta en un foco de presión para su deuda y ahora hay varias amenazas que llegan desde el país: desde los rescates al yen, que se financian en gran parte a base de ventas de bonos americanos, hasta el contagio que puede generar el bono japonés al americano si el primero sigue aumentando su rentabilidad, Japón se ha convertido en un problema.