La decisión de Japón de intervenir para fortalecer el yen ha desencadenado un inusual episodio en la relación entre el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y la Reserva Federal (Fed), luego de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, solicitara públicamente ampliar un mecanismo de liquidez del banco central que permitiría a Tokio defender su moneda sin desprenderse de sus bonos del Tesoro estadounidense.

La petición llamó la atención porque, aunque la coordinación entre ambas instituciones suele intensificarse en momentos de volatilidad financiera, es poco frecuente que un secretario del Tesoro inste de manera abierta a la Reserva Federal a modificar una herramienta que está bajo la autoridad del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).

El mecanismo que busca evitar ventas de bonos

El centro del debate es la Facilidad de Recompra para Autoridades Monetarias Extranjeras e Internacionales (FIMA, en inglés), creada durante la pandemia de covid-19 y convertida en permanente en julio del 2021. El instrumento permite que bancos centrales y autoridades monetarias extranjeras obtengan dólares utilizando sus bonos del Tesoro estadounidense como garantía, en lugar de vender esos títulos en el mercado abierto.