Hasta hace un par de décadas, en el mercado del aceite de oliva se repetía un mantra: España era el gran productor que vendía a Italia a granel para volver a comprar una manufactura muy elaborada. El sector del aceite de oliva estaba muy atomizado, repleto de pequeños productores y una multitud de cooperativas que se hacían la competencia entre sí. Poco a poco, España ha ido cambiando este mantra y apenas exporta aceite de oliva a Italia a granel. Al contrario, se ha convertido en un país importador, especialmente de países como Túnez. Sus grandes comercializadoras y marcas han alcanzado una dimensión tan enorme y han conquistado tantos mercados internacionales que necesitan cada vez más producto.
En España hay dos grandes empresas comercializadoras. Deoleo es una multinacional que cotiza en Bolsa y que tiene su sede en Córdoba. La semilla de Deoleo está en la ciudad y en una marca muy arraigada en todo el país: Carbonell. Por otro lado, está Dcoop, con sede en la ciudad malagueña de Antequera. Es un grupo cooperativo, una especie de unión de todas las cooperativas y almazaras del sur de la Península, que controla gran parte de la producción mundial de aceite de oliva. Este verano, la posible compra de Deoleo por parte de Dcoop está alterando al sector. Y está orillando a las comercializadoras italianas, que han intentado pugnar también por comprar Deoleo y no perder definitivamente la batalla internacional de la venta del aceite de oliva, que parece estar ganando España.











