Durante años viví en ciudades donde encontrar determinadas cervezas implicaba conocer a alguien que viajaba, buscar una tienda especializada o, directamente, asumir que no las ibas a probar. Quizá por eso todavía me sorprende entrar en un supermercado en España y encontrar, entre la compra de la semana, cervezas que son auténticas referencias de algunos de los grandes estilos del mundo.Y no hablo necesariamente de cervezas raras ni de ediciones imposibles de conseguir. Algunas llevan décadas, incluso siglos, elaborándose y ayudan a entender por qué determinados estilos saben como saben. Para alguien que trabaja profesionalmente con cerveza, las prueba y las estudia, tenerlas tan al alcance de la mano es un pequeño lujo que a veces damos demasiado por hecho.Porque una cosa importante a tener en cuenta siempre: marca y estilo no son lo mismo. Por ejemplo, Guinness es una marca; stout es una familia de estilos. Comprar cervezas diferentes puede ser también una forma bastante sencilla de empezar a conocer la enorme diversidad que existe dentro de esta bebida. Estas son algunas que buscaría en el supermercado.Si crees que todas las lager rubias saben más o menos igual, empezaría por aquí. Budweiser Budvar Original se elabora en České Budějovice, República Checa. Después pasa por una larga maduración en frío y el resultado es una lager dorada, limpia y refrescante, pero con bastante más presencia de malta y lúpulo de la que encontramos en muchas lager internacionales. Tiene 5% de alcohol.¿Alguna vez te has preguntado por qué su nombre se parece tanto al de la Budweiser estadounidense? Budweiser significa “de Budweis”, el nombre alemán de České Budějovice. La cerveza estadounidense se inspiró en la tradición cervecera de esta región de Bohemia, dando origen a una disputa por el nombre que dura más de un siglo. SpatenSi las lager checas permiten descubrir el protagonismo que puede alcanzar el lúpulo dentro de una cerveza aparentemente sencilla, una buena Munich Helles permite mirar hacia la malta.Es uno de esos estilos que parecen facilísimos hasta que empiezas a prestarles atención: dorado, limpio, suave, con recuerdos de pan y cereal, un amargor contenido y prácticamente ningún lugar donde esconder un defecto. Justamente por eso las lager tradicionales son uno de los mejores ejercicios para aprender a catar cerveza.Spaten deja acercarse a esa tradición sin tener que viajar a Baviera y, de paso, comparar dos escuelas lager históricas: compra una junto a Budvar y fíjate cuánto puede cambiar una cerveza dorada dependiendo de dónde y cómo se haya pensado.Hoegaarden Trigo, cítricos, especias y una turbidez que no es ningún defecto. Hoegaarden es probablemente una de las puertas de entrada más fáciles a las tradicionales Witbier belgas. La propia cervecería remonta la tradición de las cervezas de trigo de la localidad de Hoegaarden al siglo XV y su receta, que estuvo a punto de desaparecer, incorpora ese característico juego entre trigo, piel de cítricos y cilantro.Es fresca, muy aromática y con una carbonatación que la hace especialmente agradecida en verano. Paulaner WeissbierJusto después de probar la belga, compraría una Paulaner Weissbier. Las dos tienen una importante presencia de trigo, las dos son turbias y las dos tienen una larga tradición detrás, pero ponerlas juntas en la mesa permite entender perfectamente por qué hablar de “cerveza de trigo” dice bastante menos de lo que parece.Paulaner nos lleva a Baviera y a otra familia completamente diferente: las Weissbier o Hefeweizen alemanas. Buena parte de su carácter viene de la fermentación y de una levadura capaz de generar los famosos recuerdos a plátano y especias, especialmente clavo.Comprarlas juntas es un ejercicio de cata buenísimo y muy fácil de hacer en casa. Sirve Hoegaarden en una copa y Paulaner en otra. Las dos tienen trigo, las dos pueden parecerse a simple vista, pero acerca la nariz y verás cómo empiezan a separarse rápidamente. Esto es lo divertido de empezar a conocer estilos: descubrir que dos cervezas que en el supermercado podríamos meter tranquilamente en el mismo cajón de “cervezas de trigo” pueden contar historias completamente distintas.Guinness DraughtEs tan conocida que quizá precisamente por eso dejamos de prestarle atención. Guinness Draught es una excelente oportunidad para entender qué aportan las maltas y cereales tostados y, sobre todo, qué hace el nitrógeno en una cerveza. La propia cervecería describe notas de café y chocolate sin tener ninguno de estos ingredientes en ella. Aquí tenemos un equilibrio entre dulzor, amargor y tostado y esa característica textura cremosa que la convirtió en una referencia mundial.Tiene solo 4,2% de alcohol, una buena demostración de que intensidad de sabor y graduación alcohólica no tienen por qué ir de la mano.Chimay BlueEsta es una de esas botellas que todavía me parece increíble encontrar en un supermercado. Chimay Blue nació en 1954 y terminó convirtiéndose en una de las grandes referencias de la cervecería trapense belga. Tiene 9% de alcohol, es oscura y combina aromas frutales con chocolate y especias. Además, posee capacidad de evolución con el tiempo; su versión de 75 cl recibe precisamente el nombre de Grande Réserve.Con ella estamos muy lejos de la típica cerveza rubia que bebemos helada. Sírvela en una copa y dale unos minutos. A medida que aumenta ligeramente la temperatura aparecen más aromas y la experiencia cambia. Es una cerveza para beber despacio.Sierra Nevada BigfootAquí la cosa cambia por completo. Esta es una Barleywine estadounidense con 9,6% de alcohol. Es intensa, maltosa y tremendamente lupulada, y lleva más de cuatro décadas convertida en una de las referencias del estilo. Es también una cerveza que se puede guardar, como la Chimay.Aquí dejo dos opciones: comprar dos botellas y abrir una ahora y otra dentro de unos años es una forma fantástica de comprobar qué significa realmente que una cerveza evolucione. El lúpulo irá perdiendo protagonismo y aparecerán otros matices derivados del tiempo. La segunda opción sería juntarse con amigos y abrir una para compararla con la Chimay. Dos cervezas con graduación alcohólica alta que tienen perfiles totalmente distintos. Mientras que en esta Barleywine el lúpulo tiene su lugar, en la Belgian Dark Strong Ale vas a tener un perfil más centrado en la fermentación.No hace falta comprar siete cervezas de golpe ni montar una cata profesional en casa. Elige dos estilos distintos, sírvelos en copas y pruébalos con atención. Poder meter en una cesta de supermercado una lager checa, una Witbier belga, una stout irlandesa, una Helles alemana o una cerveza trapense no es algo que ocurra en todas partes del mundo.La próxima vez que hagas la compra, en lugar de elegir solamente por la marca, mira un poco más abajo en la etiqueta. Busca el estilo. Ahí puede empezar un viaje bastante más largo de lo que parece.