Cuando Karen Blixen escribi� aquello de "yo ten�a una granja en �frica, al pie de las colinas de Ngong", situ� el gran mito del continente en Kenia. El cine y antes la literatura fijaron en nuestra mente la idea occidental de �frica como un solo pa�s, una tierra inexplorada y lejana, con id�licos paisajes y animales maravillosos como los famosos Big Five que solo pueden verse en los grandes safaris en Kenia y Tanzania. Quiz� ese misticismo -lleno de estereotipos- nos haya impedido ver toda la enorme diversidad de un continente que tiene mucho m�s que ofrecer. Johannesburgo es una de esas urbes complejas y ca�ticas no tan apreciada en los circuitos tur�sticos que puede sorprender al aunar memoria hist�rica y tambi�n, c�mo no, naturaleza salvaje a tiro de piedra.Tradicionalmente, centro neur�lgico de comunicaciones hacia otros puntos de Sud�frica (como el famoso Parque Kruger o las playas de Ciudad del Cabo) o de otros pa�ses de alrededor, como Botsuana o Zimbabue, ir a Johannesburgo es dejarse sacudir por la historia y las contradicciones de una sociedad que sigue reconstruy�ndose. La Ciudad de Oro (eGoli, lugar del oro, en zul�) debe este apodo a su origen y desarrollo, tras el hallazgo de yacimientos de oro a finales del siglo XIX. De hecho, es la m�s rica del pa�s y la m�s poblada (6,6 millones, aunque la cantidad de personas que se mueven y trabajan all� cada d�a llega a 12 millones), pero no es una de las tres capitales que tiene el pa�s: Pretoria, Ciudad del Cabo y Bloemfontein.Para llegar a ella desde Espa�a, hasta ahora hab�a que hacer escalas en otros pa�ses europeos o mucho m�s hacia Oriente, en Estambul, Doha o Dub�i. Pero desde finales de junio podemos plantarnos en poco m�s de 10 horas en Johannesburgo. En Sud�frica. En el hemisferio sur -pero con el mismo huso horario-. El 24 de junio Air Europa inaugur� su ruta Madrid-Johannesburgo, con tres vuelos de ida y tres de vuelta a la semana. Lo que permite plantearse, por qu� no, aprovechar un puente largo para conocer esta ciudad sudafricana y exprimir cada rinc�n de la urbe donde esculpi� su identidad Nelson Mandela. Tres d�as, por ejemplo, permiten no solo conocer la Ciudad de Oro, sino incluso realizar un safari.La primera huella de la lucha hist�rica de Mandela la encontramos en forma de estatua de bronce en la terminal de llegadas internacionales del aeropuerto Oliver R. Tambo, que lleva el nombre del pol�tico, abogado y revolucionario que fund� junto a Mandela el primer bufete de abogados en el pa�s dirigido por ciudadanos negros. Cuando el gobierno encarcel� a Mandela en los 60, Tambo se march� al extranjero donde vivi� en el exilio 30 a�os dirigiendo la resistencia y logrando apoyos internacionales contra el apartheid. Regres� al pa�s en 1990 y el momento en el que baja del avi�n sosteniendo la Carta de la Libertad en la mano (el manifiesto cuya premisa sienta la base de la Constituci�n del pa�s) es el que se inmortaliz� en esos nueve metros de bronce.Historia y modernidad siempre en contraste. Muy cerca de la estatua se abre paso la estaci�n del Gautrain, la primera red ferroviaria de alta velocidad del continente africano, que conecta el aeropuerto con el distinto financiero de Sandton en 15 minutos, evitando los monumentales atascos de Johannesburgo.El distrito de Soweto, icono de la resistencia del 'apartheid'.South Africa TourismPara irse empapando de su historia, la primera inmersi�n en la ciudad deber�a comenzar con un tour por el suroeste de Johannesburgo, por Soweto (South Western Townships). Su nombre Ciudades del Suroeste delata su origen: un gigantesco experimento dise�ado por el r�gimen del apartheid en los a�os 50 para segregar y expulsar a la poblaci�n negra del centro de la ciudad -aunque acab� siendo el s�mbolo de la resistencia al r�gimen-. La energ�a y la vitalidad se respiran en el aire en este lugar de contrastes salvajes donde conviven distritos de clase media con calles pavimentadas y chalets junto a asentamientos informales (shacks) marcados por la pobreza y la falta de servicios b�sicos.En Soweto encontramos el Hospital Chris Hani-Baragwanath, el m�s grande de todo el continente africano y uno de los mayores del planeta (es capaz de atender a una poblaci�n de m�s de tres millones de personas) y el Soccer City Stadium, el estadio donde la selecci�n espa�ola consigui� su primer Mundial en 2010. En esta zona tambi�n est� el Apartheid Museum, un museo nada convencional: se trata de una experiencia inmersiva profundamente emocional.La memoria en carne y hueso la encontramos en la Iglesia Cat�lica Regina Mundi, que conserva en sus muros de ladrillo los impactos de bala de los tr�gicos disturbios de 1976, cuando la polic�a del r�gimen reprimi� salvajemente las protestas estudiantiles que reclamaban el derecho a estudiar en sus lenguas nativas y no respet� el refugio sagrado del templo. Milagrosamente, se salv� de los tiroteos la pintura interior de la Virgen Negra de Soweto (The Black Madonna), de 1973. No hay que perderse las vidrieras donadas en 1998 por la primera dama polaca Jolanta Kwaniewska para conmemorar el papel de la iglesia en la lucha por la libertad: dependiendo de si las vemos desde dentro o desde fuera de la iglesia, las personas representadas se perciben con piel blanca o negra.Una calle con dos Premios Nobel de la PazCaminando por Orlando West es muy probable que algunos espont�neos se lancen, guitarra y tambor en mano, a cantar alguna canci�n sudafricana como el Pata Pata de Miriam Makeba (otro icono de la resistencia contra el apartheid que vivi� m�s de 30 a�os en el exilio) o, si detectan que los viajeros son espa�oles, el famoso Waka Waka de Shakira del Mundial de 2010.Muy cerca, en el n�mero 8115 de Vilakazi Street, se encuentra la casa museo de Nelson Mandela, de ladrillo visto rojo. La peque�a vivienda muestra algunas de sus viejas botas de cuero gastadas y otros objetos, as� como fotos familiares -all� vivi� con su primera esposa, Evelyn Mase, hasta que se divorciaron, y despu�s con su segunda mujer, Winnie Madikizela-Mandela, hasta su arresto-. Cuando fue liberado 27 a�os despu�s regres� a esta casa, pero solo estuvo 11 d�as ya que la presi�n medi�tica y el acoso de las multitudes lo llevaron a instalarse en otro barrio. Como curiosidad, esa calle tiene un r�cord mundial: es la �nica calle de todo el planeta donde han vivido dos premios Nobel de la Paz, Mandela y el arzobispo Desmond Tutu.Al tomar la carretera para irnos de Soweto al atardecer, un sol gigante y naranja incendia todo el cielo mientras dejamos atr�s las Torres de Orlando, dos estructuras enormes de una antigua central el�ctrica que parad�jicamente abastec�an a la Johannesburgo blanca mientras en Soweto no ten�an electricidad. Hoy est�n decoradas con murales y se utilizan para hacer puenting.B�falos salvajes en el Parque Nacional de Pilanesberg.South Africa TourismUn safari en un cr�terEl segundo d�a es perfecto para la naturaleza salvaje de un safari -para muchos, visita obligada si se va a �frica-. El Parque Kruger es la marca m�s universal e ic�nica del pa�s, pero requiere un vuelo interno o entre cinco y seis horas al volante. Una alternativa excepcional cuando se tiene menos tiempo es el Parque Nacional Pilanesberg (libre de malaria), ya que est� a menos de tres horas en coche de la ciudad. Adem�s de que se pueden ver los Big Five (le�n, elefante, rinoceronte, b�falo y leopardo) y otros muchos animales como jirafas, cebras, impalas, ant�lopes o hipop�tamos, el parque de 50.000 hect�reas tiene la particularidad de que se ubica dentro de un cr�ter volc�nico gigantesco, por lo que el paisaje no es la t�pica llanura de la sabana africana: en el coraz�n del parque, que est� rodeado por unas laderas onduladas, se encuentra el lago Mankwe y los caminos recorridos en el jeep alternan pe�ascos con llanuras de pastizal y acacias t�picas de la sabana.Se puede ir por libre en coche propio o se puede contratar un tour con veh�culos m�s o menos grandes dependiendo de la cantidad de personas. En este caso la ventaja es que los gu�as y rangers del parque son expertos reconociendo sonidos y leyendo huellas, adem�s de que se avisan entre ellos por radio cuando localizan a alg�n animal. Cuando eso sucede y vamos a su encuentro para observarlo, se apaga el motor y nos estremecer� el mismo sonido: el silencio, un rumor con entidad propia que puede sentirse f�sicamente y que nos hace sentir no como meros espectadores, sino parte de esa naturaleza.El parque ofrece varios servicios y casi todos los lodges principales situados en los bordes del parque tienen restaurantes donde comer, algunos de ellos con vistas directas a la fauna. Una vez reponemos fuerzas, de vuelta al coraz�n de Johannesburgo podemos hacer una visita cultural. A Sud�frica se la conoce como naci�n arco�ris, un pa�s con enorme diversidad cultural, �tnica y ling��stica unido pac�ficamente tras el apartheid. Cuenta con grupos �tnicos aut�ctonos como los zul�es, los xhosas o los sothos, entre otros; poblaciones de origen europeo, como brit�nicos y afrik�neres (tambi�n llamados b�eres, fueron los que institucionalizaron el apartheid); y comunidades de origen asi�tico. Fruto de esa diversidad, el pa�s reconoce 12 idiomas oficiales.En el proyecto Lesedi Cultural Village miembros reales de distintas tribus viven y trabajan compartiendo su legado.South Africa TourismEn ese contexto se entiende que exista un lugar como Lesedi Cultural Village (Lesedi significa lugar de luz en lengua shoto), un proyecto de preservaci�n cultural y desarrollo comunitario donde miembros reales de esas tribus viven y trabajan compartiendo su legado. El complejo se asienta en pleno coraz�n de la Cuna de la Humanidad (Cradle of Humankind), territorio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco porque alberga los yacimientos de f�siles de hom�nidos m�s antiguos del planeta.Al entrar en el recinto se puede leer un viejo proverbio africano: "Un hombre sin cultura, es como una cebra sin rayas". Mediante recreaciones cuentan la historia de esas tribus, explican sus costumbres -en el turno de la tribu de los Pedi ofrecen gusanos de mopane tostados, no apto para todos los paladares-, realizan danzas o ense�an a tocar el tambor. El complejo cuenta tambi�n con un restaurante principal, el Nyama Choma (carne asada en suajili), donde pueden degustarse t�picos platos africanos y cortes de carnes de caza como ant�lope o avestruz. Hay que probar el malva pudding (casi en cualquier restaurante), una de las joyas de la reposter�a sudafricana, acompa�ado de custard (natillas de vainilla).Para la tercera jornada de la escapada sudafricana volvemos al coraz�n urbano de Johannesburgo en un tour que nos lleve a recorrer Sandton, el opulento distrito financiero lleno de mansiones blindadas y exclusivos centros comerciales. En la Nelson Mandela Square se levanta una enorme estatua de bronce en honor del pol�tico y revolucionario haciendo su famoso baile, Madiba Jive (Madiba es el nombre de su clan tradicional de la etnia xhosa) y al lado una estatua exactamente igual pero de un metro de altura, un mini-Mandela. En esta zona se erige The Leonardo, un rascacielos de m�s de 230 metros que es el edificio m�s alto de Sud�frica.Estatua de bronce de Nelson Mandela en la plaza que lleva su nombre en el distrito financiero de Sandton.El recorrido sigue pasando por otra zona de mansiones blindadas, Houghton, adonde se mud� Mandela a pasar sus �ltimos a�os. En el exterior de la casa donde muri� en diciembre de 2013, los arbustos y parterres exteriores est�n repletos de piedras decoradas de buenos deseos y de agradecimiento por su lucha contra la segregaci�n racial. "Gracias tata, que significa padre, una de las formas en que lo llamaban", explica Sabrina Cortabarr�a, la gu�a de nuestro viaje.Mandela y Gandhi 'compartieron' celdasPara el final del recorrido, de nuevo la impactante historia de este pa�s: Constitution Hill y el Old Fort, la representaci�n del horror institucionalizado. Es un antiguo fuerte militar reconvertido en prisi�n durante el apartheid. En sus barracones y celdas de aislamiento denigraban y maltrataban a los que desafiaban al r�gimen, como Mandela (hasta que fue enviado a la Isla Robben). Varias d�cadas antes que �l, por esas mismas celdas, pas� un joven abogado indio educado en Londres: Mahatma Gandhi. Viajaba por el pa�s en un tren en primera clase, pero alguien se quej� y lo obligaron a irse a tercera clase. Ante la negativa de Gandhi lo arrojaron fuera del tren. Esta experiencia lo marc� y ah� comenz� su concepto de la resistencia pac�fica y la no violencia que aplic� en la India.Actualmente alberga el Tribunal Constitucional de Sud�frica (se construy� sobre los restos de la prisi�n Awaiting Trial Block, Bloque de Espera de Juicio). Enfrente del edificio, en la Constitution Square, arde la Llama de la Democracia, s�mbolo del compromiso del pa�s con la protecci�n de los derechos humanos, junto al pre�mbulo de la Constituci�n de Sud�frica, que comienza: "We, the people of South Africa..." (Nosotros, el pueblo de Sud�frica), de ah� el nombre de la instalaci�n que recorre toda la plaza: We the People Wall (el Muro de los Ciudadanos). Un �ltimo mensaje de una ciudad que fue el epicentro de la resistencia contra el apartheid y que hoy lo exhibe con orgullo como parte de su alma.Air Europa cuenta con una ruta directa desde Madrid, con tres vuelos de ida y tres de vuelta a la semana.D�NDE DORMIREl complejo de 4 estrellas Misty Hill Country Hotel, a unos 24 km del centro de Johannesburgo, est� rodeado por m�s de 24 hect�reas de jardines bot�nicos.D�NDE COMERChez Alina en pleno Soweto. Bakubung Bush Lodge dentro del Parque Nacional de Pilanesberg.EXCURSIONESTurismo Sud�frica Viajes & Tours es una agencia que lleva 24 a�os en el pa�s ofreciendo tours y gu�as en espa�ol y portugu�s.M�S INFOSouth Africa Tourism.Puedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�