Durante demasiado tiempo, buena parte del mundo ha sido contado desde una única mirada. Frente a esos relatos dominantes, las literaturas del Sur Global proponen otras formas de entender la historia, la memoria, las relaciones humanas y las estructuras de poder que atraviesan nuestras sociedades. Desde el Sudán de Abdelaziz Báraka Sakin hasta la India rural de Perumal Murugan, pasando por el Egipto cosmopolita de Yasmine Khlat, el Marruecos silenciado de Ahmed Marzouki, el Congo marcado por la explotación de sus recursos o las reflexiones de Ta-Nehisi Coates sobre África, la diáspora y Palestina, estas obras muestran la enorme diversidad de voces que cuestionan las versiones oficiales y amplían nuestra manera de mirar el mundo. Los libros reunidos en esta selección no piden ser leídos como testimonios de lugares lejanos, sino como relatos universales sobre preguntas comunes: quién decide nuestro destino, qué historias permanecen ocultas, cómo se construyen las identidades y de qué manera las personas resisten cuando la tradición, el poder o la injusticia intentan imponerles un lugar. Narrativa Samahani, de Abdelaziz Báraka Sakin (Armaenia, 2026; traducción del árabe de Salvador Peña). En un relato cargado de imposibles, la única certeza es la inquietante presencia de la maldad que habita en el corazón humano. Samahani, que en suajili significa “perdóname”, está poblada de personajes que piden perdón, unas veces desde el arrepentimiento y otras empujados por las circunstancias. Sin embargo, nadie parece capaz de concederlo. La novela se sitúa en el contexto de la toma de Zanzíbar por los ingleses y el fin de la esclavitud. Pero, ¿qué sucede cuando esta se suprime? ¿Desaparecen con ella las relaciones de dominio? Un eunuco enamorado de una princesa que sueña con ver al Señor para que le regrese el miembro amputado y volver a estar completo. Una princesa que, por amor, decide seguirlo. Una venganza que termina cayendo sobre quien menos culpa tiene. Una cantante que encabeza la revolución de los oprimidos. Y el Señor, ¿qué tiene que decir de todo esto? ¿Dónde está: en el cielo o escondido en una cueva, en las profundidades de la tierra? Él no habla; tal vez ni siquiera exista. Hablan quienes se proclaman sus profetas y utilizan su voz para servir a sus propios intereses. Historias que se entrelazan gracias a la extraordinaria prosa de Sakin, a su profundo conocimiento de las contradicciones humanas y a una ironía feroz. La magnífica traducción de Salvador Peña consigue trasladar al castellano la riqueza de una narración que combina fábula, denuncia, espiritualidad y sátira sin perder la voz singular del autor sudanés. Una delicia de lectura que, al cerrar el libro, deja un poso de inquietud difícil de borrar. Mitad mujer, de Perumal Murugan (Armaenia, 2026; traducción del inglés de Jacinto Pariente). El tío Nallayyan sostiene que quien vive pendiente del qué dirán nunca deja de tener problemas. Mientras tanto, Ponna solo desea demostrar —junto a su marido, Kali— que, aun sin hijos, ambos son tan dignos como quienes los excluyen. Perumal Murugan narra con enorme sensibilidad esta historia ambientada en el mundo rural tamil, donde una joven pareja carga con el estigma de la infertilidad y el peso constante de las miradas ajenas. Rezan, hacen ofrendas, formulan promesas, pero nada cambia. La presión familiar y social terminará llevando a Ponna hacia un antiguo ritual durante un festival religioso en el que “todos los hombres son dioses”, una decisión que pondrá a prueba los límites del amor, la tradición y las normas impuestas por la comunidad. Roles de género, castas, costumbres, familia, deseo y necesidad de pertenecer atraviesan una novela en la que Murugan muestra cómo incluso los sentimientos más íntimos pueden quedar atrapados por las expectativas colectivas. Solo el tío Nallayyan parece escapar —al menos en parte— del molde que impone la sociedad. Una obra poderosa y profundamente conmovedora sobre la violencia invisible de las convenciones sociales y sobre la dificultad de vivir libremente cuando toda una comunidad reclama el derecho a decidir sobre la vida de los demás. Egipto 51, de Yasmine Khlat (Libros de las malas compañías, 2026. Traducción del francés de Alejandro de los Santos Pérez). En esta obra, Yasmine Khlat reconstruye un mundo desaparecido: el de las comunidades levantinas que durante décadas habitaron Egipto y que hicieron de ciudades como Alejandría o El Cairo espacios mestizos, atravesados por lenguas, religiones y pertenencias múltiples. La autora no escribe desde la nostalgia fácil, sino desde la conciencia de que la historia está hecha también de pérdidas silenciosas. La novela sigue la memoria familiar y colectiva de quienes tuvieron que abandonar un país que consideraban suyo tras las transformaciones políticas del Egipto del siglo XX. En esas vidas suspendidas aparece una pregunta que atraviesa buena parte de la literatura del exilio: ¿qué queda de nosotros cuando desaparece el lugar que nos explicaba? Con una escritura contenida, fragmentaria y delicada, Khlat rescata fotografías, recuerdos y voces para recomponer un territorio íntimo donde identidad y geografía nunca coinciden del todo. Egipto 51 habla de desarraigo, pero también de la riqueza de esos mundos híbridos que los nacionalismos fueron borrando. La traducción de Alejandro de los Santos Pérez acerca por primera vez al lector en castellano una obra breve y luminosa sobre la memoria, la pertenencia y la fragilidad de los hogares que parecían eternos. MemoriasTazmamart. Celda 10, de Ahmed Marzouki (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2026. Traducción del francés de Juan Vivanco Gefael). Durante casi dos décadas, Tazmamart no existió. En medio del desierto marroquí, aquel penal secreto fue el lugar en el que el régimen de Hassan II encerró a decenas de militares condenados tras los intentos de golpe de Estado de 1971 y 1972. Su desaparición debía ser absoluta: borrar sus cuerpos, sus nombres y hasta cualquier huella de su paso por el mundo. Ahmed Marzouki fue uno de los pocos supervivientes. En Tazmamart. Celda 10 reconstruye los 18 años que pasó enterrado en una celda donde la oscuridad, el hambre, la enfermedad y el aislamiento fueron utilizados como instrumentos de destrucción. Pero este libro no es solo el relato de una prisión extrema; es, sobre todo, una victoria de la palabra frente al silencio impuesto. Con una escritura sobria y precisa, Marzouki evita el sentimentalismo y convierte su experiencia individual en una denuncia universal contra los mecanismos de represión del poder absoluto. Su testimonio ilumina uno de los episodios más oscuros de los llamados “años de plomo” marroquíes. La traducción de Juan Vivanco Gefael recupera para los lectores en castellano una obra imprescindible sobre memoria, resistencia y la necesidad de contar aquello que algunos quisieron hacer desaparecer. Ensayo Que los derechos humanos no te estropeen un buen negocio. De cómo en el Congo multinacionales y gobiernos sin escrúpulos anteponen sus beneficios al respeto por los seres humanos, de Julián Gómez-Cambronero Alcolea (Autoedición, 2026). La inmensa riqueza de la República Democrática del Congo ha sido convertida, demasiadas veces, en una condena para buena parte de su población. En este libro, Gómez-Cambronero analiza una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo: cómo un territorio imprescindible para la economía mundial puede seguir atrapado en dinámicas de explotación, violencia y desigualdad. El autor pone el foco en la distancia que separa los discursos oficiales sobre derechos humanos y desarrollo de unas prácticas económicas donde los beneficios empresariales y los intereses geopolíticos terminan imponiéndose sobre la dignidad de las personas. Minerales estratégicos, cadenas globales de suministro y complicidades internacionales aparecen como piezas de un sistema que rara vez muestra el coste humano de aquello que consumimos. Más que una mirada sobre un conflicto lejano, el libro funciona como una invitación incómoda a preguntarnos qué responsabilidades existen detrás del bienestar cotidiano de las sociedades más ricas. Una obra de denuncia que recuerda que la historia del Congo no puede explicarse únicamente desde sus problemas internos, sino también desde las relaciones de poder que lo conectan con el resto del mundo. El mensaje, de Ta-Nehisi Coates (Capitán Swing, 2025. Traducción del inglés de Paula Zumalacárregui). Las historias nunca son inocentes. Pueden liberar, pero también justificar conquistas, ocultar violencias y convertir determinadas versiones del pasado en verdades incuestionables. En El mensaje, Ta-Nehisi Coates reflexiona sobre el poder de la escritura y la responsabilidad de quienes cuentan el mundo. A partir de tres viajes —a Senegal, Estados Unidos y Palestina—, el autor de Entre el mundo y yo explora cómo las narraciones colectivas construyen identidades, naciones y jerarquías. En Dakar confronta sus propias ideas sobre África y el regreso simbólico de la diáspora negra; en EE UU analiza las disputas sobre la memoria histórica y el racismo; y en Palestina observa cómo el lenguaje puede moldear la percepción de la injusticia. Con una prosa íntima, intensa y heredera de la tradición ensayística afroamericana, Coates combina crónica, autobiografía y reflexión política para preguntarse qué historias aceptamos y cuáles permanecen silenciadas. Más que ofrecer respuestas cerradas, invita a desconfiar de los relatos cómodos y a mirar aquellos que suelen dejar fuera. Un ensayo sobre la escritura como acto moral y sobre la necesidad de escuchar las voces que los discursos dominantes han tratado de borrar.
Seis libros para explorar el mundo contado desde otras orillas
Estas recomendaciones literarias recorren África, Asia y sus diásporas para cuestionar los relatos dominantes sobre identidad, memoria, poder y justicia








