Irán está explotando al máximo la escasez de munición crítica que presenta el Pentágono. Los ayatolás se aferran a su posición, conscientes de que, cuanto más tiempo pase, más se va a vaciar el arsenal estadounidense. Esta situación, sobre la que ya se había advertido al presidente estadounidense, Donald Trump, para que se lo pensara dos veces antes de lanzar la guerra contra Irán el pasado 28 de febrero, está tensando aún más las relaciones entre la cúpula militar de Estados Unidos y la Casa Blanca.

La semana pasada, fuentes militares filtraban a la cadena CNN y a la agencia Reuters que Estados Unidos ya ha gastado cerca del 80% de las municiones del sistema de defensa antimisiles en la guerra contra Teherán. Concretamente, los misiles THAAD y los interceptores Patriot, según señalaban esas mismas fuentes. En los pasillos del Pentágono se está trabajando a contrarreloj para que los contratistas aceleren la producción de armamento, según un memorando al que ha accedido el periódico The Washington Post.