En un enclave natural de Eivissa, junto a una zona protegida y en medio de las quejas vecinales por el ruido, el tráfico y el riesgo de incendios, comienza a sonar música electrónica poco antes del atardecer. La reina Nefertiti, que gobernó el que fuera probablemente uno de los periodos más ricos del Antiguo Egipto, y Cleopatra, han servido durante semanas para alimentar, en redes sociales, una fiesta privada para 350 invitados que la noche del jueves convirtió la cantera de sa Pedrera de Can Coix, en Sant Antoni de Portmany, en un escenario de lujo y secretismo.
Pirámides, esfinges y torres de luces y música electrónica forman parte del montaje de un evento organizado por una de las firmas estadounidenses de referencia mundial en eventos privados de lujo, Van Wyck & Van Wyck, fundada por un “megarrico” –como lo califican desde la oposición en el Ayuntamiento de Sant Antoni–, Bronson van Wyckun. A la fiesta solo se puede acceder mediante una exclusiva guestlist, como han detallado a elDiario.es trabajadores, completamente vestidos de negro, que trajinan cajas y otros enseres necesarios para atender a los invitados. El eclipse solar del miércoles ha contribuido a engordar el oscurantismo.










