Para llegar a la Estación Marítima de Botafoc –de donde salen los ferris desde Eivissa con destino a Dènia, València o Barcelona– hay que pasar por el emblemático monumento de los podencos, cruzar l’Avinguda Vuit d’Agost, pasar por un hotel de lujo y dejar atrás la discoteca de las dos cerezas, Pachá, una de las más famosas del mundo. En esta localización, la urbanización de vecinos de s’Illa Plana está en pie de guerra porque está previsto que el Lío se traslade a la ubicación actual del Ibiza Hotel Corso de cara a 2027. El Lío es un cabaret de lujo –el precio mínimo para reservar un menú con espectáculo son 500 euros para dos personas– que funciona también como sala de discoteca, pero que dejará su actual emplazamiento situado en Marina Ibiza, en la denominada Milla de Oro.
“La ley se tiene que aplicar para todos”, afirma a elDiario.es Alberto Sánchez, portavoz de la Comunidad de Vecinos de s’Illa Plana. Quienes residen en esta urbanización interpretan que Lío no puede funcionar como sala de espectáculos o discoteca cuando se traslade a su nueva ubicación debido a que presuntamente incumpliría la normativa urbanística. El Plan General de Ordenación Urbana de Eivissa, aprobado en 2023, establece en su artículo 47.5.4 que “queda prohibida –en todo el término municipal– la instalación de nuevas discotecas o similares”, una cuestión cuya interpretación en este caso concreto corresponde a los servicios técnicos y jurídicos del Ayuntamiento. “No puede ser que venga un fondo de inversión o capital extranjero y pueda hacer lo quiera”, lamenta Sánchez.









