El eclipse solar del próximo 12 de agosto no solo promete atraer miles de miradas al cielo de Eivissa. También ha abierto un nuevo filón para una parte de la industria turística de la isla, que está aprovechando el fenómeno astronómico para vender retiros espirituales, ceremonias, experiencias de lujo y travesías en yate envueltas en la ya habitual “aura mística” que se atribuye a la isla, un mito que se viene fraguando, al menos, desde la llegada de los beatniks y los hippies a la mayor de las Pitiüses. Mientras las administraciones preparan un dispositivo extraordinario para proteger unos espacios naturales que prevén recibir una afluencia masiva de visitantes, entidades y empresas capitalizan el fenómeno astronómico para convertirlo en producto turístico de alto valor añadido con experiencias que abarcan desde el yoga y el tantra a la llamada “sanación” mediante el sonido o los rituales con cacao.

La comercialización del eclipse se inserta en una tendencia ya consolidada en la isla: Eivissa se ha convertido en uno de los principales escaparates internacionales de la industria del bienestar, la espiritualidad y el desarrollo personal, dirigida en gran medida a un turismo internacional de elevado poder adquisitivo. Sin embargo, muchas de estas propuestas incorporan prácticas propias de las corrientes New Age o de las pseudoterapias y atribuyen a conceptos como la “sanación”, la “energía” o la “transformación personal” beneficios que carecen de evidencia científica.