El pr�ximo 12 de agosto, Espa�a ser� uno de los escenarios privilegiados de un espect�culo natural excepcional: el primer eclipse total de Sol visible desde la pen�nsula Ib�rica en m�s de un siglo. El fen�meno cruzar� Groenlandia, Islandia, el Atl�ntico y parte de la pen�nsula, seg�n la NASA, pero nuestro pa�s ser� uno de los lugares clave para observarlo. La expectaci�n es enorme: se prev�n "m�s de 10 millones de desplazamientos desde todo el mundo", seg�n relata Beatriz Varona, astr�noma y astrof�sica.

Una cifra que no pasa desapercibida y que ha activado toda una oferta de experiencias en hoteles, bodegas y parajes naturales bajo el paraguas del llamado astroturismo. Seg�n Julio G�mez, monitor Starlight y divulgador de astronom�a que liderar� las actividades propuestas por La Casa del Presidente en �vila, para el p�blico general se trata de una ocasi�n hist�rica. "Muchas personas podr�n vivir por primera vez un fen�meno que no se parece a ning�n otro. No es s�lo ver c�mo se tapa el Sol; es sentir c�mo cambia la luz, baja la temperatura y el paisaje se transforma en cuesti�n de segundos". Las redes se llenar�n de v�deos, fotograf�as, mapas de visibilidad, recomendaciones de observaci�n y relatos en primera persona. Y, con ellos, tambi�n crecer� el FOMO (del ingl�s Fear of Missing Out, que se traduce como "miedo a perderse algo" o "temor a quedarse fuera") de quienes no hayan podido desplazarse hasta alguno de los puntos privilegiados para verlo.Una expectaci�n que no se explica solo con datos de astronom�a. Hay algo en ese instante que Julio relata que sigue activando una lectura m�s �ntima y simb�lica del cielo: un momento de cierre, de cambio, de ritual, de manifestaci�n o de supuesto movimiento energ�tico que llena los discursos, sobre todo los de las mujeres. �Por qu� en una �poca aparentemente alejada de las religiones tradicionales tantas mujeres j�venes y adultas encuentran en la astrolog�a, los rituales y la espiritualidad contempor�nea un lenguaje para hablar de incertidumbre, cuerpo, v�nculos, ansiedad, cuidado, comunidad y necesidad de sentido?Los datos apuntan a que no se trata s�lo de una impresi�n nacida en redes. En Espa�a, el Bar�metro sobre Religi�n y Creencias 2025 dibuja a una juventud cada vez m�s alejada de las religiones oficiales (el 61% de los j�venes de 18 a 24 a�os no se identifica con ninguna), pero no necesariamente de lo espiritual: el 31% cree en alg�n tipo de realidad espiritual o fuerza vital y el 29% dice creer mucho o bastante en la astrolog�a. Fuera de Espa�a, una encuesta del centro de investigaciones Pew Research Center afina adem�s la dimensi�n de g�nero: el 43% de las mujeres de 18 a 49 a�os afirma creer en la astrolog�a, frente al 20% de los hombres de la misma edad. La pregunta, por tanto, quiz� no es si el eclipse nos influye m�s a las mujeres, sino por qu� estos lenguajes parecen conectar especialmente con nosotras.Viejos s�mbolos, ahora en pantallaNo es nada nuevo el inter�s por este tipo de eventos naturales, tal y como relata Manuela Cant�n, antrop�loga y autora de La imaginaci�n en llamas. Un viaje antropol�gico por las espiritualidades contempor�neas. "El significado que las sociedades han asignado los fen�menos astron�micos ha dependido de �pocas e imaginarios religiosos, pero sobre todo ha estado ligado al tr�nsito de las estaciones, a la estructuraci�n calend�rica del tiempo y a los ciclos agr�colas. M�s all� del inter�s estrictamente cient�fico, la rotundidad con la que un firmamento ingobernable se impone a la aparente insignificancia humana sigue resultando, l�gicamente, muy inspiradora en la b�squeda universal de trascendencia", explica Cant�n.En el presente, esa b�squeda adopta otras formas y se mezcla con lenguajes m�s terap�uticos, emocionales y cotidianos, y es precisamente una de las claves para entender el porqu� de su afinidad con muchas mujeres, ya que entronca "con la llamada cultura de los cuidados, hist�ricamente asociada al rol que suelen tener las mujeres en sociedades heteropatriarcales", a�ade Cant�n. "No es de extra�ar que la mayor�a de los sujetos que se acercan a unas espiritualidades orientadas a la atenci�n, el cuidado, el bienestar, el equilibrio y los afectos sean mujeres", explica.Noem� Villaverde, antrop�loga social y cultural y autora de La naturaleza que somos, coincide en que la astrolog�a funciona como algo m�s que una creencia. "Suple varias carencias que sentimos las mujeres en este mundo complejo, precario y lleno de incertidumbre. Se utiliza como un recurso de autoconocimiento y autorreflexi�n y, adem�s, el centro de esta b�squeda es el propio bienestar completo, f�sico y espiritual, algo que suele faltar en el d�a a d�a. Ante ciertas problem�ticas vitales, se acude a ella para tomar decisiones como un motivo decisivo, f�cil y r�pido", se�ala Valverde. A ello se suma, apunta, su capacidad para generar pertenencia: estas pr�cticas crean lazos comunitarios a trav�s de un lenguaje compartido que es "muy femenino desde un punto de vista sociocultural".La espiritualidad contempor�nea adopta hoy muchas formas (tarot, reiki, rituales de luna, meditaci�n, manifestaci�n, c�rculos de mujeres o terapias energ�ticas) y la astrolog�a se ve como una pr�ctica flexible y f�cilmente adaptable a la vida cotidiana. Quiz� por eso encaja tan bien con una �poca en la que muchas mujeres no buscamos necesariamente una verdad absoluta, sino una forma compartida de nombrar lo que sentimos o lo que nos pasa. Y para eso las redes sociales han sido imprescindibles.M�s all� de los templos: Instagram y TikTokBasta abrir TikTok o Instagram para encontrarse con miles de v�deos de mujeres que explican c�mo la astrolog�a les ha ayudado a entenderse mejor, c�mo los ciclos lunares pueden ordenar sus emociones o por qu� conviene aprovechar un eclipse para cerrar etapas, manifestar deseos o limpiar aquello que ya no encaja. Como apunta Cant�n, "las redes sociales amplifican y extienden toda clase de filiaciones religiosas y espiritualidades no afiliadas porque ahora son, en su mayor�a, completamente accesibles". Y eso no solo multiplica su alcance, sino que tambi�n transforma la manera en que se viven y se comparten estas creencias: "Algunas comunidades espirituales", a�ade la antrop�loga, "llegan incluso a tener una existencia exclusivamente virtual".El divulgador Julio G�mez tambi�n vive ese efecto desde su experiencia con los asistentes a este tipo de sucesos naturales. "Un eclipse toca algo muy profundo en nosotros. Altera el orden natural de las cosas: de repente, en pleno d�a, la luz desaparece. Para las culturas antiguas, sin la explicaci�n cient�fica actual, aquello ten�a que resultar sobrecogedor. Pero incluso hoy, sabiendo perfectamente lo que ocurre, sigue impresionando. La clave es no confundir ambos planos: la astronom�a explica lo que sucede; el simbolismo expresa lo que ese acontecimiento puede despertar en cada uno".M�s all� del simbolismoTambi�n conviene atender a la dimensi�n pr�ctica del fen�meno. Si se cumplen las previsiones de desplazamientos, la planificaci�n ser� casi tan importante como la observaci�n. La astr�noma Beatriz Varona hace un llamamiento a evitar movimientos innecesarios de �ltima hora: "Si ya estamos dentro de una zona de visibilidad total y vemos que con salir solo un poco del pueblo o subirnos a una monta�a ya es posible tener una buena visibilidad hacia el horizonte oeste, es suficiente con eso".El eclipse comenzar� en torno a las siete y media de la tarde, cuando la Luna empiece a cubrir el Sol, y durar� aproximadamente una hora, aunque los horarios exactos variar�n seg�n la ubicaci�n. Por eso, adem�s de consultar la informaci�n del Instituto Geogr�fico Nacional, ser� clave elegir bien el lugar. Lo mejor es "una zona plana o ligeramente elevada, con el horizonte oeste despejado y sin edificios, monta�as o �rboles que puedan obstaculizar la visi�n", a�ade Varona. Otra de las excepcionalidades de este eclipse es que, durante la totalidad, podr� verse la corona solar, la regi�n exterior de la atm�sfera del Sol que normalmente queda oculta por su brillo. Pero para llegar a ese momento sin riesgos, la seguridad visual ser� imprescindible. "El error m�s peligroso es pensar que con gafas de sol, una radiograf�a o un cristal oscuro es suficiente. No lo es. Tambi�n me preocupa que algunas personas crean que, como el Sol estar� bajo o parcialmente tapado, ya no hay riesgo. El riesgo sigue existiendo durante todas las fases parciales", advierte tambi�n Julio G�mez.Astroturismo: d�nde ver el eclipseEse creciente inter�s por mirar al cielo, tambi�n ha provocado un aumento considerable del turismo dedicado a esta pr�ctica. El sector ha registrado un crecimiento sostenido del 8,1% anual y estudios como el de ALL Accor revelan que casi el 70% de los viajeros busca salir de la ciudad y conectar de forma activa con la naturaleza. En ese contexto, el eclipse aparece como una excusa perfecta: ya no se trata solo de alojarse en un lugar bonito, sino de vivir una experiencia pensada al detalle.En Bermeo, el Hotel Nafarrola propone disfrutarlo desde la intimidad de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Los hermanos Josu y Gaizka Goikoetxea han transformado un caser�o vasco familiar, documentado desde hace casi cuatro siglos, en un peque�o hotel gastron�mico que conserva sus muros de piedra y vigas de madera y que cuenta tambi�n con Rola, su restaurante gastron�mico. Desde esta exclusiva ubicaci�n, con el puerto de Bermeo al fondo, Leticia L�pez recomienda algunos puntos estrat�gicos para ver el eclipse, como Cabo Matxitxako, San Juan de Gaztelugatxe o la cima del monte Sollube, enclaves donde el paisaje combina mar y monta�a y permite buscar altura o costa seg�n las condiciones del d�a. El hotel entregar� gafas especiales a los hu�spedes alojados en esas fechas y ofrecer� la posibilidad de preparar un picnic personalizado con productos del entorno, como quesos y embutidos locales, txakoli y conservas de Bermeo.Terraza del hotel Nafarrola, en Bermeo.En �vila, Julio G�mez liderar� las actividades de La Casa del Presidente. La antigua residencia del presidente Adolfo Su�rez alberga hoy un hotel boutique junto a Cale�a, el restaurante liderado por Diego Sanz y Adri�n Abella. Desde all�, los hu�spedes interesados partir�n hacia Bodegas Alta Pavina, en el municipio vallisoletano de La Parrilla, para ver el eclipse. All� la propuesta combinar� cata de vinos, observaci�n segura con gafas homologadas y explicaci�n astron�mica del fen�meno.Hotel boutique La Casa del Presidente, en �vila.En Menorca, Relais & Ch�teaux Faustino Gran propone contemplarlo desde alta mar. Durante la tarde del 12 de agosto, los barcos se adentrar�n en el Mediterr�neo para que sus hu�spedes puedan observar el eclipse desde mar abierto, acompa�ando la experiencia con bebidas y picoteo.