Actualizado S�bado,
agosto
02:35Cuando el eclipse solar total cruce el cielo de la pen�nsula Ib�rica el pr�ximo 12 de agosto, Carolina, una turista espa�ola, estar� con su familia en un camping entre las monta�as de Arz�a (Galicia). Reserv� el alojamiento hace 19 meses, cuando empezaron a aparecer las primeras noticias sobre su llegada al pa�s. "Sab�a que, mientras m�s se acercara la fecha, m�s iban a subir los precios y m�s gente iba a querer ir a donde se viera mejor. Entonces lo hice para abaratar costes y no quedarme sin opciones", cuenta a este diario.El gobierno calcula que el eclipse atraer� 446.000 visitantes adicionales y aportar� a la econom�a espa�ola 347,60 millones de euros. Pero la pregunta no es s�lo cu�nto dinero dejar�n esos visitantes, sino por qu� miles de personas toman decisiones como las de Carolina: reservar con meses de antelaci�n, asumir la incertidumbre meteorol�gica y reorganizar sus vacaciones para contemplar un fen�meno gratuito que apenas durar� unos cuantos segundos. La respuesta est� en la escasez.Una oferta limitadaA diferencia de un concierto, que puede a�adir nuevas fechas, o de un festival, que puede ampliar el aforo, un eclipse total s�lo puede contemplarse durante unos minutos, desde una franja geogr�fica concreta y en un momento inaplazable, explica a EL MUNDO Pedro Rey Biel, profesor de Econom�a del Comportamiento y director del ESADE EcPol Policy Impact Lab. "Eso genera una escasez real en tres dimensiones: temporal, espacial y de capacidad. Adem�s, no existe un sustituto perfecto: observarlo al d�a siguiente, desde otra ciudad o por televisi�n no proporciona la misma experiencia", se�ala.Carolina no fue la �nica que planific� el viaje con tanta antelaci�n. Kasya, una turista polaca, tambi�n lleva m�s de un a�o prepar�ndolo. Recuerda que, cuando estaba en secundaria, su hermana la recogi� en el colegio para que vieran juntas su primer eclipse parcial desde Polonia y, desde entonces, siempre ha querido ver un eclipse solar total. "A mi novio y a m� nos encanta ir en b�squeda de fen�menos astron�micos. As� que cuando encontr� el art�culo sobre el eclipse, marqu� la fecha en mi calendario y organic� todo para que pudi�ramos estar ah�", asegura a este diario.El placer de anticiparDetr�s de estas reservas con m�s de un a�o de antelaci�n hay algo m�s que previsi�n, sostiene Rey Biel. "Una experiencia extraordinaria se consume dos veces: primero al imaginarla y luego al vivirla", explica. La econom�a del comportamiento llama a esto utilidad anticipatoria y "empieza en el momento en que la reservamos. Desde entonces anticipamos el viaje, lo comentamos, buscamos informaci�n y nos imaginamos vivi�ndolo".Todo ese esfuerzo culminar� en un instante. La totalidad apenas durar� algo m�s de un minuto en algunos puntos del recorrido y cerca de un minuto y 40 segundos en las zonas privilegiadas del norte peninsular. Y, precisamente, ese car�cter ef�mero forma parte de su atractivo. "Las formas de consumo que habitualmente se retrasan suelen proporcionar un placer breve pero intenso. En esos casos, la anticipaci�n y, a veces, el recuerdo sirven para prolongar el beneficio que, de otro modo, ser�a fugaz", escribi� el economista George Loewenstein en 1987.Carolina encuentra en esa excepcionalidad la raz�n para vivirlo: "creo que es un evento casi �nico. Eso hace que quieras vivirlo y gastar el dinero en una experiencia que dura tan poco y te va a dejar un recuerdo especial". Esa valoraci�n tambi�n se refleja en lo que algunos viajeros est�n dispuestos a hacer para no perd�rselo. Kasya admite que, incluso si los vuelos hubieran sido m�s caros, "habr�amos hecho varias escalas si hubiera sido necesario con tal de asegurarnos de llegar a Espa�a a tiempo para el eclipse".Miedo a perderPero pagar m�s o asumir ciertas incomodidades para vivir una experiencia extraordinaria no implica actuar de manera irracional. "No existe una frontera exacta", advierte Rey Biel. El componente conductual comienza a imponerse, explica, cuando la decisi�n empieza a estar condicionada por la posibilidad de perd�rsela: "La pregunta deja de ser ‘�merece la pena pagar este precio?’ y pasa a ser ‘�c�mo me sentir� si todo el mundo lo vive y yo no estoy all�?’".El experto agrega que es entonces cuando entran en juego la percepci�n de escasez, la prueba social y la aversi�n a la p�rdida. El eclipse solar del 12 de agosto cruzar� cerca del 40% del territorio espa�ol. Ser� el primer eclipse total visible desde la Europa continental desde 1999 y el primero del ‘Tr�o de Eclipses’: dos eclipses solares totales, en 2026 y 2027, y uno anular en 2028. Esta concentraci�n de fen�menos hizo que el Gobierno creara una comisi�n interministerial para coordinar su impacto en la seguridad, la movilidad y el turismo.El inter�s por el fen�meno ha ido en aumento. Google Trends refleja que las b�squedas de "eclipse de Espa�a" han crecido un 600% en el pa�s durante el �ltimo a�o y un 1.100% a nivel mundial. Esa atenci�n creciente hace cada vez m�s visible el inter�s colectivo por el acontecimiento. "Si tanta gente lo desea, pensamos que debe de valer la pena", concluye Rey Biel.















