Hacia las ocho y media de la tarde del miércoles 12 de agosto, la luz del sol desaparecerá y se hará de noche. Este fenómeno, conocido como eclipse solar, durará algo más de un minuto y ha reactivado las reservas hoteleras y ha impulsado de forma exponencial la ocupación, especialmente en las zonas interiores de Tarragona y de Lleida, dos de los lugares donde mejor se observará este episodio astronómico. En estas áreas, se esperan miles de visitantes.PublicidadDe hecho, las búsquedas de alojamientos rurales durante los meses previos se han incrementado en más del 800% en algunos municipios y las reservas de los establecimientos hoteleros se han duplicado en relación con la ocupación habitual de mediados de agosto de cualquier otro año. Más allá del impacto económico que supone el eclipse, una iniciativa que reúne un volumen turístico intensivo en un periodo corto de tiempo, los expertos instan a utilizar la presencia de visitantes no habituales para reformular el posicionamiento.Teniendo en cuenta que la actividad se disfrutará en lugares que no están en la agenda del turismo masivo de costa, los especialistas económicos aseguran que el eclipse solar se convierte en una posibilidad para fomentar un nuevo tipo de oferta: el turismo astronómico.Josep Maria Arauzo (URV): "El eclipse es una excelente oportunidad para promocionar un turismo de base científica y cultural"Además del incremento del gasto en hoteles, campings o casas rurales, además de restauración, transporte o comercio, el legado del eclipse puede ser "una oportunidad excelente para promocionar un turismo de base científica y cultural, lo que se conoce como astroturismo". Así lo detalla el catedrático de Economía de la Universitat Rovira i Virgili (URV), Josep Maria Arauzo. En este sentido, el catedrático matiza que el turista del eclipse "realiza un gasto per cápita bastante superior al del turismo convencional y tiene una huella ambiental más neutra". Arauzo cree que el eclipse puede servir como excusa para organizar una serie de actividades durante los días anteriores y posteriores, con el objetivo de desestacionalizar el fenómeno. En este ámbito, destaca la convivencia de otros eventos astronómicos, como las lágrimas de San Lorenzo, que llegan a su momento de máximo seguimiento justamente entre el 11 y el 13 de agosto, coincidiendo con el eclipse.PublicidadAl igual que en los festivales musicales, los eventos deportivos, las ferias o las fiestas, el eclipse solar generará un incremento repentino de la demanda de servicios, tensiones sobre las infraestructuras locales y oportunidades de dinamización económica. Visibilidad territorialEn el caso de la demarcación de Tarragona, el acontecimiento casi no se notará en la zona de la costa desde el punto de vista de la ocupación, que siempre roza el lleno durante el verano. En cambio, en comarcas interiores, como el Baix Camp o el Priorat, sí se ha constatado el impacto. La Federación de Asociaciones de Empresas de Hostelería de la provincia de Tarragona admite que el eclipse "beneficiará especialmente la restauración, que podrá aprovechar la llegada de visitantes de un día".Mientras en las comarcas de Lleida, la ocupación ha subido a más de un 80%, muy por encima de las cifras habituales de estas fechas. Desde el Patronat de Turisme de la Diputación de Lleida, se recuerda que otros años esta se quedaba entre el 30% y el 40%. El Segrià y Les Garrigues, donde mejor se verá el eclipse, concentran la mayoría de las reservas. El evento astronómico conseguirá poner en el mapa del turismo localidades como Prades, en Tarragona o Almatret, La Granja d’Escarp, Maials, Bovera y Seró en Lleida, poblaciones desconocidas por los turistas de sol y playa y los de montaña, con la excepción de Prades. La Granja d’Escarp es el lugar de Catalunya donde más tarde se pondrá el sol el día del eclipse.PublicidadA pesar del beneficio económico que pueden obtener determinadas zonas con este fenómeno, el profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC e investigador del grupo Notur (Nuevas perspectivas en turismo y ocio), Lluís Garay, precisa que “el caso del eclipse de este año, que se verá en gran parte de la península Ibérica, es diferente; hablamos de un evento excepcional que puede actuar como catalizador y transformar temporalmente este nicho en un fenómeno mucho más masivo”.Ecosistema colaborativoEl profesor subraya que los estudios sobre eclipses muestran un impacto importante a corto plazo en alojamiento, restauración, transporte y oferta de experiencias, pero también indican que este beneficio puede ser efímero. Así, apunta que si el territorio sólo se prepara para recibir visitantes durante unas horas o unos días, el resultado puede quedar en un pico puntual de ingresos. "Para que la rentabilidad trascienda la ganancia inmediata y deje una huella territorial duradera, los gestores de los destinos deben construir un ecosistema astroturístico colaborativo", añade. Integrar la astronomía con el patrimonio, la gastronomía, la arqueología, el turismo rural o las actividades familiares. Estos deberían ser los propósitos más a largo plazo a los que debe aspirar el eclipse, según Garay. Por este motivo, defiende la importancia de gestionar aspectos como la movilidad, el tráfico, el control de la contaminación lumínica o la masificación del espacio para que la oportunidad económica, territorial y turística sea exitosa. El caso del eclipse evidencia uno de los retos actuales del turismo: cómo crecer en un escenario de incertidumbre, diversificando la oferta y preservando los impactos negativos sobre el paisaje y el territorio.
El eclipse solar activa la ocupación hotelera en las zonas interiores de Tarragona y Lleida en pleno mes de agosto
Los establecimientos admiten que el evento ha duplicado las reservas respecto a un año habitual, mientras los expertos abogan por aprovecharlo para posicionar el territorio como un polo de turismo ...















