Por Gerardo Berdejo Cavagnaro Magíster en Arquitectura Sostenible por la Universidad Politécnica de Madrid. Actualizado el 14/08/2026, 05:13 a.m.Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Un hombre observa un edificio destruido por el terremoto de magnitud 7,4 en Dosquebradas Risaralda, Colombia. (Carlos Ortega / EFE) / Carlos Ortega La tierra volvió a temblar cerca de nuestro país. Esta vez le tocó a nuestros hermanos colombianos y es inevitable hacernos la pregunta que siempre evitamos en nuestra capital con algo de resignación: ¿estamos verdaderamente preparados para el gran sismo que venimos esperando? Como arquitecto y urbanista, la respuesta objetiva es contundente y dolorosa: no, no lo estamos. Y el problema no radica únicamente en la inestabilidad de algunos suelos o en la calidad de nuestras construcciones, sino en una vulnerabilidad mucho más profunda y silenciosa: la falta de memoria sísmica y la desconexión cultural con la prevención.Seguir temasConforme a los criterios deTipo de trabajo: OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.