Registro akásicoSe sufre una mala administración municipal a pesar del control ciudadano.
La improvisación, el desorden urbano y la falta de responsabilidad caracterizan la gestión municipal en los grandes municipios. Puede que haya planes de desarrollo urbano, regulación para destino de la tierra o como se quiera llamar. Pero no existe la ejecución de tales planes. En su lugar, cobros y negativas de licencias de construcción. El extremo es la exigencia, en los barrios, de tener una autorización de uso del bosque como si lo hubiere. Solo se manifiesta voracidad en el uso del poder sancionatorio.
Tal actuación queda patente cuando se les otorga la regulación del tránsito. En lugar de poner señales o marcar con pintura las calles y avenidas, se inician los retenes para secuestrar vehículos para el pago de multas, a veces solo con una fotografía. Se llega al colmo del cobro de infracciones supuestamente producidas durante la pandemia del covid-19 o muchos años atrás. Las motos, sobre todo las nuevas, son detenidas porque, en su mayoría, el propietario tiene en trámite sus documentos. En pequeñas cabeceras, esta situación no ocurre como en la Ciudad de Guatemala, Quetzaltenango o la costa sur.







