No fue una situación inesperada como las que acostumbran a darse a diario en Rodalies. El eclipse solar era un evento para el que la Generalitat llevaba meses preparándose, con una comisión interdepartamental en la que se reunían con regularidad representantes de las diferentes consellerías implicadas en el dispositivo especial para facilitar el disfrute del fenómeno astronómico. Y funcionó todo... menos el transporte público.El servicio ferroviario no estuvo a la altura de las circunstancias por falta de planificación de la operadora –Renfe– y del titular del servicio –la Generalitat–, que no prepararon ningún dispositivo especial para absorber la intensa movilidad asociada al eclipse. Los usuarios más maltratados fueron los que se desplazaron hasta Tarragona y Terres de l’Ebre para ver en su totalidad el fenómeno astronómico.Mientras el Servei Català de Trànsit llevaba días advirtiendo del colapso circulatorio que se podía dar en las carreteras, nadie en el departamento de Territori pensó en que los trenes también se podían desbordar. De hecho, en las recomendaciones de la Generalitat para el eclipse no se encontraba ni una mención al transporte público.Una avería agravó la situación por la tarde e impidió que miles de usuarios llegasen a su destino a tiempo para ver el eclipseAun así, miles de usuarios apostaron por los trenes regionales para desplazarse a los municipios que se encontraban en la franja de totalidad. Muchos de los viajeros llegaron tarde y mal a su lugar de destino, además de empapados en sudor tras viajar agolpados con temperaturas altísimas en los convoyes. Una incidencia en la señalización ferroviaria entre Castelldefels y Garraf entre las cuatro y las cinco de la tarde complicó todo aún más y desató el pánico entre los pasajeros que iban a bordo de un tren tan lleno que sentían como se quedaban sin respiración. Algunos tiraron de las palancas de emergencia y el tren tuvo que ser suprimido en la estación de Sants, agravando aún más el colapso en los andenes.En el interior de los trenes se vivieron situaciones de agobio y pánico de tanta gente que habíaPlataforma Dignitat a les Vies“Se podía haber previsto mejor, las cosas no funcionaron como deberían haberlo hecho y al tener una avería se produjo el caos”, reconoce a La Vanguardia el secretario de Movilidad de la Generalitat, Manel Nadal. En la misma línea se pronunció ayer el gerente de operaciones de Rodalies, David Andrés, que desfiló por las principales emisoras de radio para pedir disculpas a los usuarios que no tuvieron un viaje satisfactorio y defender que, si no se pusieron más trenes, es porque no los tienen. “No tenemos más trenes y no podemos dejar de dar servicio al resto de personas de Catalunya”, justificó Andrés, evidenciando la gran cantidad de convoyes que hay fuera de servicio por problemas de mantenimiento y los problemas de comunicación que tiene la operadora pública tras apartar a su histórico portavoz, Antonio Carmona.Un solo tren extra de regreso a Barcelona se demostró incapaz de absorber la gran cantidad de pasajerosPara el regreso, los responsables de Rodalies decidieron el día antes añadir un solo tren extra de vuelta desde Tortosa a eso de las diez de la noche. No era algo planificado con mucha antelación: se anunció apenas 24 horas antes del eclipse tras recibir algunas quejas en las redes. Además, con la demanda disparada, se hizo evidente que fletar un único tren de refuerzo para tal volumen de gente era claramente insuficiente, casi una broma de mal gusto.Colas en la estación de Tarragona a la espera de poder entrar en la estación por el colapso en los andenesEloi Tost / Blanca Blay / ACNLa estación de Tarragona se desbordó. Dentro, en el andén se vivieron de nuevo escenas de caos y pánico. Fuera, una larga cola trataba de acceder sin éxito y los Mossos d’Esquadra tuvieron que regular el acceso, como sucede en el metro a la salida de grandes eventos como conciertos masivos y partidos de futbol. Finalmente, Renfe improvisó y movilizó otro tren para recoger a los que no se habían podido subir, alrededor de un centenar de personas que no habían podido subir a los anteriores. “Tuvieron que esperar pero no había que preocuparse, la Generalitat dio la consigna de que no quedase nadie en las estaciones, fuese con trenes o autobuses”, remarca Nadal.Además de Tarragona, estaciones como Torredembarra, Altafulla o Amposta doblaron el miércoles la ocupación media. Las estaciones de la R16 pasaron de los 1.800 usuarios diarios a 3.600. En el caso de la R15, que conecta Reus con Barcelona pasando por Vila-seca y tiene su tramo final en la Ribera d’Ebre, registró hasta 600 validaciones más que la media diaria, un incremento del 60%.Las plataformas de usuarios piden explicaciones y transparenciaPara la portavoz de la plataforma Dignitat a les Vies, Anna Gómez, “si Rodalies no podía asumir la demanda, lo tenían que haber dicho con tiempo y margen; y si el Govern quería enviar a miles de personas, lo tenía que preguntar antes, porque Rodalies les ha dejado con el culo al aire”. La plataforma, con el apoyo del resto de entidades en defensa del transporte público de Catalunya, ha reclamado tanto a la administración titular del servicio como a la operadora que hagan público el plan de contingencia que tenían para esta jornada extraordinaria, para poder conocer así cómo se ejecutó, qué falló y quién debe asumir responsabilidades.Todos los partidos de la oposición piden explicaciones al Govern sobre el operativo de transporte fallidoLa cuestión también ha provocado las quejas de la oposición. Todos los partidos pidieron ayer explicaciones del caos al Govern de Salvador Illa. Junts registró en el Parlament una batería de preguntas por escrito sobre “quién decidió sobre un operativo de transporte claramente insuficiente” y ERC criticaba en Instagram el “colapso total en Rodalies” si “Illa y el Govern llevaban más de un año preparando el eclipse”. Por su parte, el popular Juan Fernández incidió en que los problemas en Rodalies “no son ninguna sorpresa, sino el día a día de los catalanes”, y el diputado de los comunes Lluís Mijoler se preguntó: “700 mossos, 150.000 gafas y restricciones en la AP-7. ¿Y la movilidad ferroviaria?”.También el alcalde de Tarragona, el socialista Rubén Viñuales, se mostró muy crítico ayer con el caos ferroviario, por la “falta de previsión y de tacto con los usuarios”, y exigió explicaciones y la asunción de responsabilidades por lo sucedido.Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l'Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local