13 de agosto, 2026 - 06h30Ecuador enfrenta una paradoja: por un lado, la fortaleza que le otorga su privilegiada posición geográfica estratégica con acceso directo al océano Pacífico para el comercio de mercaderías legales, que debe ser potenciada; por otro, la debilidad generada por la acción del narcotráfico que oculta cargamentos ilícitos de cocaína entre mercancías lícitas, que debe ser eliminada.Es evidente la permeabilidad de las fronteras con Colombia y Perú, principales productores de cocaína, así como el uso de carreteras, vías aéreas, marítimas y territorio para acopiar, armar y contaminar contenedores de exportación de banano, camarón y otros. Estos se camuflan entre contenedores legales que llegan a los puertos, para luego ser transportados en buques de diferentes banderas que zarpan a las rutas marítimas hacia los mercados de consumo de Europa y EE. UU. Cabe destacar que los nuevos gobernantes de Colombia (Abelardo de la Espriella) y de Perú (Keiko Fujimori) han prometido establecer una política de “mano dura” contra el narcotráfico, en sintonía con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa.Es notoria la intensa lucha que libran las autoridades del frente de seguridad, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Sin embargo, cuando cortan la cabeza de un capo-narco brotan otras cabezas, similar a la mitológica Medusa, y también descubren que ciertos miembros de esas instituciones, políticos en funciones de poder, elementos del sistema judicial y ciudadanos han estado protegiendo a narcos; por lo tanto, los resultados no son los esperados. Así, la producción exportable, puertos, buques, rutas marítimas, comercio, seguros marítimos y, sobre todo, la reputación del país están siendo afectados. Las consecuencias son una mayor percepción de riesgo en el comercio marítimo, que eleva las primas para buques, cargas y operadores portuarios; se producen más inspecciones, más demoras, mayores costos y menor disposición de algunas navieras a operar en determinados puertos. En otras palabras, el narcotráfico encarece la cadena logística y perjudica a miles de exportadores legales.También resulta inconveniente que la Armada, autoridad marítima de acuerdo con la ley y las organizaciones internacionales marítimas, de comercio y seguridad, se utilice en tareas de la Policía. Tiene una misión especializada: proteger la soberanía marítima, vigilar aguas jurisdiccionales, combatir el narcotráfico en el mar y resguardar puertos, costas y rutas de navegación. Su empleo en calles, cárceles y tareas de seguridad ciudadana puede desprofesionalizar su función estratégica, desgastar sus capacidades y generar confusión en sus miembros.Es cierto que la Policía Nacional se declara sobrepasada por el crimen y que, en situaciones excepcionales, las FF. AA. deben brindar apoyo conforme a la Constitución y la ley; no obstante, debe ser temporal, complementario, delimitado y controlado.La fortaleza o debilidad del uso del mar dependerá de una decisión político-estratégica que le permita a la Armada seguir contribuyendo con la seguridad nacional sin descuidar el mar y que la Policía alcance la capacidad para enfrentar el delito en tierra. Ecuador debe defender su posición geográfica marítima. (O)
Raúl Hidalgo Zambrano: El mar: fortaleza o debilidad | Columnistas | Opinión
Las FF. AA. deben brindar apoyo conforme a la Constitución y la ley; no obstante, debe ser temporal...








