11 de junio, 2026 - 07h30La guerra convencional es un enfrentamiento violento entre dos o más voluntades representadas por Estados, naciones o civilizaciones. Se origina por múltiples causas, como la obtención de territorios y recursos (por ejemplo, el petróleo) que justifiquen el gasto militar. En la historia de la humanidad hay muchos ejemplos. En la actualidad tenemos conflictos como la guerra ruso-ucraniana, la israelí-palestina (Hamás) o la estadounidense-iraní.También ha existido y existe una guerra no convencional, violenta, contra las drogas. En ella participan varias voluntades: la del presidente del Estado, la del consumidor y la del narcotraficante. Se origina por la codicia humana que conecta con actividades ilícitas.La historia relata que el Imperio británico, al no poder vender sus productos en los puertos del Imperio chino –a quien compraban seda, porcelana y otros bienes a cambio de monedas de plata–, recurrió a introducir el opio producido en la India (bajo control británico). El resultado fue catastrófico para China en el siglo XIX; además se produjeron la primera guerra del opio (1839-1842) y la segunda guerra del opio (1856-1860). En el siglo XX y este siglo, la industria farmacéutica produjo y produce opioides con fines medicinales. Sin embargo, la codicia de algunos empresarios farmacéuticos influyó sobre el sistema de salud para recetarlos de manera masiva y rutinaria para la depresión humana, lo que generó un grave problema de adicción. En EE. UU., ciertas empresas farmacéuticas fueron procesadas por daños a la salud, como el escandaloso caso Purdue Pharma.En estos tiempos se está intensificando la guerra contra el fentanilo, una droga sintética que se puede industrializar incluso en pequeños laboratorios ubicados en cualquier lugar. Está superando a la cocaína en impacto y volumen. EE. UU. acusa a México de producir e introducir el fentanilo y a China de proveer la materia prima.En la región, Daniel Noboa mantiene su política de “seguridad integral” y una estrategia de “guerra” contra el narcotráfico y sus anexos. Gustavo Petro mantiene su política de “paz total” con una estrategia de “diálogo” con los grupos ilegales, lo que deja a Colombia como el mayor productor de cocaína del mundo; si gana el oficialista Iván Cepeda, mantendría la misma línea; por el contrario, si gana el candidato De la Espriella, impondría una política de “seguridad total” con una estrategia de “mano dura”, similar a la de Noboa.En Ecuador vivimos en una guerra contra la cocaína, porque nos hemos convertido en un centro de acopio y distribución hacia EE. UU. y Europa, donde se recauda el dinero que luego fluye por sistemas financieros oscuros. Los narcos tienen diversas nacionalidades.La guerra es un enfrentamiento violento y destructivo entre voluntades; ganar una guerra contra las drogas depende de la voluntad del gobernante de imponer una buena política y estrategia que tenga como propósito aglomerar las voluntades de la población. No es suficiente la participación de las FF. AA. y Policía para el éxito. Queda en la voluntad y conciencia de cada ciudadano no sucumbir ante la codicia y tentación. (O)
Raúl Hidalgo Zambrano: Opio, cocaína y fentanilo | Columnistas | Opinión
En Ecuador vivimos en una guerra contra la cocaína, porque nos hemos convertido en un centro de acopio y distribución...






