14 de agosto, 2026 - 06h30Van estas líneas en reconocimiento a los esfuerzos del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada, Inocar, que nos permite a los ecuatorianos denominar cuarta frontera a los límites marítimos de nuestras cordilleras submarinas de las islas Galápagos. Reitero mi respeto a quienes han cumplido con sus obligaciones y, al hacerlo, entregan esperanza a los distintos sectores olvidados de nuestro tejido social; la gran causa es el desarrollo y el bienestar de todo un pueblo, cuya mayoría no alcanza aún la cuota de civilización a la que tiene derecho. Consecuentemente, inicio una cruzada para fortalecer el poder marítimo, que nace de la conciencia común.Desde hace algunos lustros se viene elaborando los sustentos técnicos que actualmente son socializados en Quito. Pienso que se debería integrar al sector académico, informando la publicación de los resultados a cada región y provincia de la patria, especialmente en Guayas, Manabí y Galápagos. Sutpla I, Sutpla II, Sutpla III son siglas que tanto agradan a los funcionarios de las Naciones Unidas y merecen ser descifradas a la ciudadanía y a los jóvenes estudiantes sobre la plataforma continental.En agosto del 2021, el capitán de fragata Giorgio de la Torre presentó los resultados de las tareas cumplidas de la investigación realizada por una legión de hidrógrafos, oficiales del Inocar, referente a la ampliación del límite exterior de la plataforma continental ecuatoriana, más allá de las 200 millas náuticas.Sutpla II, tarea de los funcionarios de Cancillería y ejecutado por el Inocar para identificar e inventariar los recursos no vivos en el lecho marino y publicar en cartas temáticas, con datos geofísicos, batimétricos y fotogramétricos.Finalmente, Sutpla III, dirigido por el Comité de Límites Exteriores de la Plataforma Continental Ecuatoriana (Clepce), está programado para el periodo 2026-2030. Aspiramos a que se coordine institucionalmente como un gran objetivo de política exterior, porque sin conciencia marítima seremos sordos, ciegos y mudos y viviremos de espaldas al mar, sin salir de la crisis. Los ecuatorianos debemos unirnos para que el Pacífico siga siendo el gran camino de la esperanza azul. Debemos crear un poder marítimo que financie la adquisición de un nuevo buque de investigación científica, que reemplace al Orión, con equipos tecnológicos actualizados y con autonomía para cumplir sus misiones en las cordilleras de Carnegie, Colón y de El Coco. No abandonar la estación Pedro Vicente Maldonado en la Antártica ni los estratégicos fondos marinos, donde debemos ejercer jurisdicción y soberanía económica exclusiva, a riesgo de perderla.A despecho de los sectarismos políticos, la soberanía empieza en la investigación; para defender la riqueza de nuestros fondos marinos debemos conocerlos y amarlos.Es nuestro deseo que junto con las nuevas generaciones superemos las adversidades de la inseguridad del crimen organizado, la amenaza del fenómeno del Niño, la desesperanza de una crisis global, que nos lleva a la inercia, porque se ha dicho con razón que la inercia frente a la vida es cobardía. (O)