25 de junio, 2026 - 06h00El 18 de junio de 2026 el presidente Daniel Noboa promulgó el Decreto 424 en reemplazo y con los mismos argumentos del Decreto 111 de enero de 2024 con el que declaró la existencia de un conflicto armado no internacional o conflicto interno (atemporal) para neutralizar a las organizaciones armadas criminales (OAC), con la participación complementaria de las Fuerzas Armadas a la Policía Nacional que se manifestó y sigue superada por el crimen. Además, ha habido algunos decretos de estados de excepción (temporales) por grave conmoción interna restringiendo varios derechos; uno está vigente. Sin embargo, los índices de homicidios bajan o suben en un alto nivel con respecto a los países latinoamericanos. En este conflicto, el enemigo está oculto en la población y es diferente a un conflicto internacional entre fuerzas armadas regulares identificadas con uniforme de los Estados o a un conflicto de un Estado contra fuerzas armadas irregulares contrarias ideológicamente. Coinciden en que “la población es el centro de gravedad”; el que gana su voluntad y apoyo tiene éxito. Para David Galula (1919-1967), la población es el centro de gravedad porque proporciona legitimidad, información, recursos humanos y apoyo político.Si el Estado gana la confianza de la mayor parte de la población, los grupos armados criminales se debilitan. Es necesario identificar a quienes simpatizan y dar seguridad a los que deseen cooperar; lograrlo requiere un análisis multidisciplinario de profesionales: sociólogos, antropólogos, politólogos, psicólogos sociales, estadísticos, economistas y no solo de expertos en seguridad relacionados con lo militar y policial. El resultado cumple la máxima militar para ganar: “Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no tienes que temer el resultado de cien batallas”. Sun Tzu (544 – 470 a. C.). Cualquier conflicto se desarrolla como un fenómeno de impredecibles efectos; sin embargo, los conflictos entre fuerzas regulares o contra insurgentes terminan con la capitulación de quien ha perdido la voluntad de lucha o agotado los recursos de su poder nacional. Una diferencia con el conflicto que vivimos es que los recursos económicos del Estado se limitan y los recursos económicos ilícitos de las OAC son ilimitados, con los que logran comprar a parte de la población e infiltrarla en la administración política, legislativa, judicial y de seguridad del Estado. Debemos reflexionar sobre las manifestaciones eufóricas, sentimentales u obligadas de una parte de la población en traslados mortuorios de jefes o miembros de las OAC, difundidas en las redes sociales. ¿Estamos ante un efecto “Robin Hood”? Asimismo, sobre el reclutamiento y participación de niños como sicarios. En conclusión, el gran objetivo del Estado y del Gobierno debe ser ganar la voluntad y apoyo de gran parte de la población; depende de resultados tangibles como una reducción sostenida de homicidios y extorsiones, recuperación completa de cárceles y territorios dominados por las OAC, depuración de políticos, jueces, fiscales, militares, policías y funcionarios vinculados al crimen organizado, respeto a los derechos humanos y mejoras económicas perceptibles para la población.¡La población es el “centro de gravedad”! (O)
Raúl Hidalgo Zambrano: Centro de gravedad | Columnistas | Opinión
El objetivo del Estado y del Gobierno debe ser ganar la voluntad y apoyo de gran parte de la población.









